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jueves, 18 de diciembre de 2014
man dicklocked in a nudist beach
Mi Adore Femdom - Boy Toy Users Manual (la foto es más grande) - Femdom Lover (la foto es aún más grande).
Me encanta esta foto. Un hombre con su aparato de castidad en una playa nudista con su ama. Casi nadie se atrevería a hacer esto, pues lo más lógico es que, en este mundo repleto de celulares con cámara, te saquen fotos o vídeos. A esta pareja les salió así. No les importó el riesgo de salir en una red social.
Por cierto, el ama está buenísima. Supongo que el tío también.
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lunes, 17 de marzo de 2014
Semana 2
Esta historia la inventé yo, es anónima y, por lo tanto, de dominio público, por lo que puede ser reproducida de cualquier modo. Sólo para adultos.
Personajes:
Emma:recién casada
Peter: recién casado, sumiso
Inicio de la historia: encontrado en la red.
El relato de Emma:
http://obedientboyfriend.blogspot.com.ar/2011/10/todays-pampering.html
Personajes:
Emma:recién casada
Peter: recién casado, sumiso
Inicio de la historia: encontrado en la red.
Resumen: Bob y Emma están recien casados. Desde un poco antes de la boda, Bob decidió dejar de pelear con Emma, quién tiene un caracter un poco fuerte y convertir su matrimonio en uno liderado por su esposa. Pero no le dice nada, sino que actúa como un marido sumiso, haciendo todas las tareas de casa y, cuidando y mimando a su bella esposa, esperando a que ella se dé cuenta por sí sola. Mientras tanto, Bob le pide a su esposa que escriba una especie de diario íntimo en un blog mientras él hace lo mismo en otro blog. Cada uno de ellos escribe sus impresiones sobre los inicios del matrimonio, semana a semana, pero lo mantiene oculto a los ojos del otro miembro de la pareja. Se supone que un día, sin decidir cuando, cada uno leerá el blog del otro y juntarán los dos relatos en un blog o web. Las entradas con la etiqueta Emma y Bob son el resultado de juntar los dos blogs. En todo caso no es más que una historia inventada.
El relato de Emma:
Bob estuvo esta semana aún más cariñoso que la semana pasada. Todos los días me preparó un baño, me enjabonó todo el cuerpo, me sacó el jabón, me secó con la toalla y me dio un masaje en la espalda y el cuello. Aunque estaba boca abajo, sentí su polla dura rozar mi piel en un par de ocasiones pero le dije que lo dejara para otro día. Todas mis amigas me dicen que cuando viven en pareja con un hombre, se ven "obligadas" de algún modo a dejarse follar, pero eso no va conmigo. Nunca me dejé avasallar por ningún hombre. Si yo tengo ganas, follo, pero si no tengo ganas, no hay sexo. En eso soy muy intransigente. Además, la polla de Bob no es muy grande ni él la sabe usar muy bien. Lo siento, cariño, sé que te va a doler cuando leas esto, pero es la verdad. Trendrás que darme placer usando otros métodos: un dedo, la boca, usando pollas de plástico que cubren la tuya. Hoy en día hay muchos métodos. Bueno, esto me recuerda que cuando cobre a final de mes tengo que comprame algún aparatito sexual. Una no es de piedra.
He seguido trabajando toda la semana dos horas más cada día, incluso el viernes, a pesar de que había dicho lo contrario. En la oficina hay mal ambiente y dicen que los jefes están pensando en reducir la plantilla. Espero que no me toque a mí. Pero al menos acabé la faena que tenía pendiente.
Bob ha estado trabajando en casa comprando, cocinando, lavando la ropa, planchándola, etc. Antes he usado la palabra cariñoso y si, es cierto, está más cariñoso, pero esta palabra sola no expresa todo: Bob está más cariñoso, pero también más servicial, más humilde, más pendiente de mi. No sé, me parece una actitud bastante rara para un hombre. Nunca he conocido a ninguno que le guste las tareas del hogar. ¿Mi Bob me ha salido un "cocinitas"? Sé que hay hombres que les gusta cocinar, pero ¿a quién le gusta limpiar? En general tampoco nos gusta a las mujeres. Sé que hay mujeres a las que les obsesiona la limpieza. Mi tía Romina es de esas. Nunca les parece que todo está suficientemente limpio. Pero este es un pequeño desorden mental. Pero no creo que este sea el caso de Bob: limpia mucho y muy bien pero no parece estar obsesionado con ello.
Pero además, Bob no sólo se ocupa de la casa, sino también de mi. Cuando estamos los dos en casa, no me deja ayudarle en nada. No me deja ayudarle a hacer la cena, a poner la mesa, a retirarla, a lavar los platos. Insiste en que me relaje, que escuche música, que use la computadora para contactar con mis amigas.
Sábado y domingo follamos, pero decidí no hacer la postura del misionero sino que le puse en la cama boca arriba, le chupé la polla y me senté sobre ella. Hay menos contacto físico entre los dos pero me recompensa mejor, porque me parece que estoy sobre él, no sólo en el plano físico, sino también en la relación de pareja.
Si intento psicoanalizarme veo que cuando él está trabajando y yo estoy sin hacer nada, o cuando está dándome un masaje sobre la cama, o enjabonándome en la bañera, estas acciones despiertan en mi una especie de sentimiento de superioridad, de ser como una reina o una princesa a la que le sirve un esclavo. Me está gustando demasiado y temo que algún día acabe todo. A todos nos gusta ser mimado y ser el centro de atención de nuestra pareja, pero lo malo es cuando la cosa es temporal y después, cuando todo acaba, que da la decepcionante realidad. Espero que esto no acabe nunca porque parece que es adictivo.
Relato de Bob:
Emma vino el lunes de pésimo humor. Tiene buen caracter escepto cuando está de mal humor. En esos casos, la hace pagar a los demás. En este caso, a mi, que soy quién está siempre cerca.
Le pregunté porque estaba de mal humor y me contestó, a regañadientes, que en la ofi había un rumor de que se produciría una reducción de la plantilla. Aquello me extrañó porque Emma estaba haciendo horas extras, sin cobrarlas, pero no dije nada sobre esta aparente contradicción. Para tranquilizarla, le dije que todo iba a pasar y que no sucedería nada perjudicial para ella:
- ¿Y tú que sabes? ¿Conoces los planes de los jefes? ¿Tienes alguna información que yo no conozca o lo tuyo es hablar por hablar?
- Perdona, yo sólo petendía tranquilizarte.
- Lo siento, te pido perdón.
Entonces comprendí que, además de meter la pata, debía cambiar de táctica. Decidí mostrame más sumiso y cariñoso con ella. Me aparté de ella y al cabo de una media hora, le pregunté si quería tomar un baño. Me ofrecí a prepararle la bañera:
-Si, gracias -contestó todavía seria.
Después de tomar el baño y darle un masaje, su ánimo cambió. Estaba tranquila y relajada.
- Mira, yo no puedo modificar los males que te puedan pasar en la oficina, pero si puedo darte un baño y masajearte. Por lo menos, vas a estar relajada cuando vayas a la cama.
- Gracias, cariño, lo agradezco mucho. ¿Puedes traerme una pastilla del tranquilizante que tomo de vez en cuando?
- Lo siento, no queda. Se acabó.
- Vaya contrariedad. Voy a tener que llamar a Sandra para que me haga una receta.
- Te traigo el móvil -y salí corriendo.
Sandra es una de sus amigas y es médico. Después de llamar a Sandra, me ofrecí para ir a su casa y después ir a la farmacia. Cuando volví ya estaba dormida en la cama sin cenar. Estaba hambriento, pues era más tarde de lo habitual, pero esperé como un perrito sentado en el borde de la cama. Al cabo de poco más de una hora se despertó.
- Mientras estabas fuera me dormí. Se ve que el baño y el masaje me relajaron mucho. No sé que haría sin ti. Mi vida sería mucho más difícil. Ahora lamento haberte reñido como a un niño malo, pero vine cansada y nerviosa.
- Cariño, yo estoy encantado de servirte. Yo sólo trabajo media jornada, aunque en la práctica terminan siendo seis horas, pero al mediodía ya estoy libre. Normalmente trabajas cuatro horas más, pero estos día estás trabajando hasta doce horas. Y si hay rumores en la oficina, normal que descarges tu ira conmigo. Pero yo siempre estoy encantado de servirte. Tu felicidad es lo que más me importa.
- Gracias cariño -y me dio un beso.
Para mi esto fue lo más relevante de la semana, pues significaba un gran paso hacia mi objetivo de establecer un dominio femdom en nuestra vida.
Emma vino el lunes de pésimo humor. Tiene buen caracter escepto cuando está de mal humor. En esos casos, la hace pagar a los demás. En este caso, a mi, que soy quién está siempre cerca.
Le pregunté porque estaba de mal humor y me contestó, a regañadientes, que en la ofi había un rumor de que se produciría una reducción de la plantilla. Aquello me extrañó porque Emma estaba haciendo horas extras, sin cobrarlas, pero no dije nada sobre esta aparente contradicción. Para tranquilizarla, le dije que todo iba a pasar y que no sucedería nada perjudicial para ella:
- ¿Y tú que sabes? ¿Conoces los planes de los jefes? ¿Tienes alguna información que yo no conozca o lo tuyo es hablar por hablar?
- Perdona, yo sólo petendía tranquilizarte.
- Lo siento, te pido perdón.
Entonces comprendí que, además de meter la pata, debía cambiar de táctica. Decidí mostrame más sumiso y cariñoso con ella. Me aparté de ella y al cabo de una media hora, le pregunté si quería tomar un baño. Me ofrecí a prepararle la bañera:
-Si, gracias -contestó todavía seria.
Después de tomar el baño y darle un masaje, su ánimo cambió. Estaba tranquila y relajada.
- Mira, yo no puedo modificar los males que te puedan pasar en la oficina, pero si puedo darte un baño y masajearte. Por lo menos, vas a estar relajada cuando vayas a la cama.
- Gracias, cariño, lo agradezco mucho. ¿Puedes traerme una pastilla del tranquilizante que tomo de vez en cuando?
- Lo siento, no queda. Se acabó.
- Vaya contrariedad. Voy a tener que llamar a Sandra para que me haga una receta.
- Te traigo el móvil -y salí corriendo.
Sandra es una de sus amigas y es médico. Después de llamar a Sandra, me ofrecí para ir a su casa y después ir a la farmacia. Cuando volví ya estaba dormida en la cama sin cenar. Estaba hambriento, pues era más tarde de lo habitual, pero esperé como un perrito sentado en el borde de la cama. Al cabo de poco más de una hora se despertó.
- Mientras estabas fuera me dormí. Se ve que el baño y el masaje me relajaron mucho. No sé que haría sin ti. Mi vida sería mucho más difícil. Ahora lamento haberte reñido como a un niño malo, pero vine cansada y nerviosa.
- Cariño, yo estoy encantado de servirte. Yo sólo trabajo media jornada, aunque en la práctica terminan siendo seis horas, pero al mediodía ya estoy libre. Normalmente trabajas cuatro horas más, pero estos día estás trabajando hasta doce horas. Y si hay rumores en la oficina, normal que descarges tu ira conmigo. Pero yo siempre estoy encantado de servirte. Tu felicidad es lo que más me importa.
- Gracias cariño -y me dio un beso.
Para mi esto fue lo más relevante de la semana, pues significaba un gran paso hacia mi objetivo de establecer un dominio femdom en nuestra vida.
http://obedientboyfriend.blogspot.com.ar/2011/10/todays-pampering.html
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domingo, 16 de marzo de 2014
Semana 1
Esta historia la inventé yo, es anónima y, por lo tanto, de dominio público, por lo que puede ser reproducida de cualquier modo. Sólo para adultos.
Personajes:
Emma: recién casada
Peter: recién casado, sumiso
Viene de Encontrado en la red.
El relato de Bob:
Bien, llegó el final de la primera semana de ser un esposo obediente. ¿Y cómo me fue? Los resultados fueron mixtos pero en general bastante positivos. Para mi la parte más prometedora es que ella me ha permitido hacer la mayor de las tareas del hogar mientras ella se relajaba en el salón. Me había preocupado por si ella se iba a sentirse culpable de verme trabajar duro mientras ella no hacía nada y se uniera a mi en las tareas domésticas. Afortunadamente para mi esto no ha sucedido. En ocasiones durante la semana pasada Emma se ha dedicado a ver sus programas favoritos de la tele o disfrutar con su laptop mientras yo estaba cocinando, fregando, limpiando, lavando y planchando la ropa, aspirando y haciendo las camas. Ella ha tratado de ayudarme en un par de ocasiones pero me las he arreglado para que se relaje mientras hacía el trabajo. Perfecto. En toda la semana sólo ha hecho un par de sandwiches y, aún esto fue debido a que yo estaba cargando el coche con cosas pesadas y teníamos prisa así que tuvimos que compartir las tareas. Además de hacer las tareas domésticas, Emma también me ha permitido darle un par de masajes y bañarla, lavar su pelo, frotar la espalda y afeitar sus sobacos y piernas. Estupendo. Su cuerpo es hermoso y su piel es suave, así que para mi que Emma me autorice a mimarla es como una recompensa por todo el trabajo doméstico que he realizado durante la semana. El hecho de que ella disfrute siendo mimada significa que realmente es una cosa placentera para ambos. Siento que yo no disfrutaría si ella no disfrutara de la experiencia. Sin embargo, no debería adquirir el hábito de esperar ningún tipo de recompensa y, pensar en su cuerpo como si fuera una forma de pago sería una falta de respeto.
Personajes:
Emma: recién casada
Peter: recién casado, sumiso
Viene de Encontrado en la red.
La primera semana después de la boda entre Emma y Bob:
El relato de Bob:
Bien, llegó el final de la primera semana de ser un esposo obediente. ¿Y cómo me fue? Los resultados fueron mixtos pero en general bastante positivos. Para mi la parte más prometedora es que ella me ha permitido hacer la mayor de las tareas del hogar mientras ella se relajaba en el salón. Me había preocupado por si ella se iba a sentirse culpable de verme trabajar duro mientras ella no hacía nada y se uniera a mi en las tareas domésticas. Afortunadamente para mi esto no ha sucedido. En ocasiones durante la semana pasada Emma se ha dedicado a ver sus programas favoritos de la tele o disfrutar con su laptop mientras yo estaba cocinando, fregando, limpiando, lavando y planchando la ropa, aspirando y haciendo las camas. Ella ha tratado de ayudarme en un par de ocasiones pero me las he arreglado para que se relaje mientras hacía el trabajo. Perfecto. En toda la semana sólo ha hecho un par de sandwiches y, aún esto fue debido a que yo estaba cargando el coche con cosas pesadas y teníamos prisa así que tuvimos que compartir las tareas. Además de hacer las tareas domésticas, Emma también me ha permitido darle un par de masajes y bañarla, lavar su pelo, frotar la espalda y afeitar sus sobacos y piernas. Estupendo. Su cuerpo es hermoso y su piel es suave, así que para mi que Emma me autorice a mimarla es como una recompensa por todo el trabajo doméstico que he realizado durante la semana. El hecho de que ella disfrute siendo mimada significa que realmente es una cosa placentera para ambos. Siento que yo no disfrutaría si ella no disfrutara de la experiencia. Sin embargo, no debería adquirir el hábito de esperar ningún tipo de recompensa y, pensar en su cuerpo como si fuera una forma de pago sería una falta de respeto.
Creo que, sin darme cuenta, he escogido un buen momento para empezar esta relación femdom. En este momento ella está trabajando duro en otras cosas así que ella quizás sienta que las cosas están bastante balanceadas, lo cual es fantástico. Espero que ella se acostumbre a esta nueva situación y cuando ella haya acabado sus otros trabajos, no sienta la necesidad en absoluto de ayudarme en la casa y, de este modo, alcancemos ambos un nuevo estatus quo. A pesar de ello y gracias a que yo hago todas las tareas del hogar, ella ha tenido algo de tiempo libre para relajarse, ver a sus amigos, ir al gimnasio (me encanta que se mantenga en forma) y convertirse en una dama del placer. La idea de ayudarla tomar un baño, darle un masaje corto y ayudarla a vestirse para pasar una noche con sus amigos en el centro mientras yo continuo haciendo las tareas caseras es una gran fuente de excitación.
Como es comprensible, su reacción a este cambio repentino en mi comportamiento ha sido motivo de cierta confusión. No ayudó mucho el hecho de que fui incapaz de explicarme correctamente. Me he dado cuenta de que es hasta difícil para mi mismo explicarme mi cambio de comportamiento, en ser obediente, servicial, atento y considerado, siempre poniendo sus necesidades y gustos por delante de los mios propios y respetar todas las decisiones en todos los asuntos. Si tuviera que precisar que eventos resultaron clave en esta semana, creo que lo sucedido el pasado fin de semana fue lo más importante. Después de haber estado bebiendo el sábado por la noche, nos fuimos a la cama, tuvimos una experiencia sexual muy unilateral y ella mostró muy poca consideración para satisfacerme. A la mañana siguiente hicimos el amor pero esta vez ella fue absolutamente unilateral. Darle placer mientras ella mostró consideración cero por mi fue una de las experiencias sexuales más exquisitas de mi vida. La esperanza de que ella se vuelva a comportar del mismo modo ha sido una fuente continúa de energía y entusiasmo desde entonces. Verla como disfruta es un placer inmenso.
Espero que ella será capaz de ver todo esto y abrazar la idea del femdom de todo corazón. Sin embargo, he de tener cuidado de no parecer un pervertido o un tipo raro. Me gustaría que empezara a darme órdenes y a ser un poco más distante y exigente, que espere a ser servida y aceptar mis servicios sin dar las gracias. Espero que se dé cuenta por si misma de las ventajas que para ella tiene este tipo de relación, aunque una semana es poco tiempo para que esto suceda.
El relato de Emma: Mi marido me ha pedido que escriba mis primeras impresiones sobre nuestro matrimonio, en concreto, sobre la primera semana, es decir, la semana pasada, en un blog. Cada domingo por la noche escribiré mis impresiones sobre la semana. He abierto un blog en blogger, cuya dirección no quiero decir, pero pasado un tiempo indefinido, traspasaré lo que escriba en mi blog a su blog (o al revés, ya se verá). No voy a publicar nada en mi blog, sólo mantendré todas las entradas como borrador, para que nadie lea lo que he escrito. Él también mantiene lo suyo en secreto, así que niguno de los dos conoce lo que el otro escribe. Después leeremos ambos blogs y los juntaremos. Es una especie de experimento. Sólo espero que sea divertido y bueno para nuestras relaciones. Empiezo:
Cuando llegué a la ofi, el ogro de mi jefe me tenía reservado parte del trabajo que no pude hacer durante las dos semanas de viaje de novios. Lo más urgente lo había mandado a hacer a otros compañeros/as, pero me había reservado lo menos urgente. Le dije que dedicaría dos horas cada día, de lunes a jueves, ambos días incluidos, hasta que lo acabara. No quedó conforme pero no le dejé otra opción. Tampoco habló de pagarme nada, así que se fastidie.
Desde el lunes hasta el jueves llegaba a casa más cansada de lo habitual. Como sé que los hombres son egoistas, pensé que la casa iba a estar desordenada y sucia, pero a Dios gracias, me equivoqué. Bob lo había hecho todo. La casa estaba limpia y ordenada. La verdad es que como estaba cansada, no miré mucho, pero todo lucía bien. Quise ayudarle, ya que me sentía culpable, pero Bob me quitó la idea de la cabeza. "Debes estar muy cansada, cariño. Relájate, mira la tele o chatea en internet. Déjame, yo me encargo de todo."
Además de trabajador, Bob estaba muy atento conmigo. Supongo que será debido a los primeros meses de matrimonio. Según dicen todas mis amigas casadas, en poco tiempo los hombres cambian y no consigues que se levanten del sofá ni para bajar la basura. Como supongo que eso también pasará con Bob, he decidido disfrutar a tope de este momento. Incluso lamento que mi jefe no me dé más trabajo, ya que sólo me queda para otra semana más. Después de pensar en esto, me vino a la cabeza la idea de mentirle a John y quedarme dos horas en un bar tomando una cerveza y seguir con el cuento del trabajo extra durante algunas semanas más. Es difícil que Bob me descubra, pues no conoce a nadie de mi trabajo. Por otro lado, desde que lo conozco, hace casi tres años, Bob nunca me ha llamado a la oficina, sino que siempre me ha llamado a mi celular. Dudo hasta que tenga agendado el teléfono de mi oficina, aunque está en el listín.
Bob también está muy cariñoso conmigo esta semana. El lunes y el miércoles me dio masajes en el cuello y la espalda y, el viernes, me bañó en la bañera. De alguna manera es como si volviera a mi etapa infantil, cuando mamá me bañaba. Pero me gustó mucho. Es como volver a ser una niña mimada y consentida y como si Bob fuese mi mamá, mimadora y consentidora. No es que mami me diera todos los caprichos, pero si realizábamos muchas actividades juntas. Y una era el baño. Ella me pasaba la esponja enjabonada por todo el cuerpo y después me secaba con la toalla. Me encantaba tomar el baño. Mientras era muy niña me gustó, pero cuando crecí, me dio vergüenza. Era la edad de los cambios físicos y la edad del pavo.
Después se empeñó en que saliera con mis amigas. El jueves durante la cena me dijo que el sábado y el domingo estaban reservados para él, pero que el viernes, ya que no iba a trabajar las dos horas extras, debía salir con las chicas y pasarlo bien.
Quedamos en un restaurante de medio pelo y nos lo pasamos muy divertido hablando sobre mi viaje de novios en el Caribe. Estábamos muy animadas y contentas. Les conté a las chicas que me llamaban mucho la atención algunos negros y mulatos que habían en la playa, bien altos y fornidos. Me entraron ganas de follarme a alguno. Se lo dije a Bob en tono de broma y él me contó que me gustaría verme follar con un negro con una polla enorme. Cuando se lo conté a las chicas no podían creer que le había contado a mi marido mis fantasías sexuales y que él me secundara en ellas. Yo les contesté que estábamos de viaje de placer, que lo dije de broma y que Bob me siguió la broma. ¡Como iba a permitir mi marido que follara con otro hombre! ¡Eso es impensable!
No sé que me pasó el sábado por la noche y el domingo por la mañana. El sábado había bebido un poquito, pero aunque eso ayudó, la causa está en otro lado. Al menos eso creo.
Como vi que Bob estuvo toda la semana haciendo todas las tareas caseras, me volví egoísta. Buscaba sólo mi placer. Hacía algo de calor y llevaba puesto un vestido corto pero viejo. Sólo lo uso para estar por casa, porque es muy cómodo. Me levanté, aproveché que él pasaba por delante de mi, le agarré a Bob de un brazo para que se detuviera y le apreté de los hombros para abajo. Él interpretó mal la señal y se sentó en el suelo tipo fakir. Le dije que se pusiera de rodillas entre mis piernas, me subí la falda del vestido y me bajé las bragas y le obligué a hacerme un cunnilingus. Esploté de placer.
El domingo por la mañana pasó lo mismo, pero yo estaba sentada en el borde de la cama.
El domingo durante el almuerzo y antes del postre, hablamos sobre el asunto. Yo estaba un poco avergonzada y le prometí que no pasaría más, pero Bob me dijo que a él le había gustado mi rudeza. Me quedé un poco sorprendida.
Y esta fue nuestra primera semana de matrimonio. Ardo en deseos de saber que ha escrito mi marido en su blog, pero voy a tener que esperar. Lo malo es que no sabemos cuanto vamos a esperar. Le he preguntado a Bob y me ha dicho que quizás un año, hasta nuestro aniversario de bodas. ¡Para mi va a ser un año muy largo!
Semana 2
Como es comprensible, su reacción a este cambio repentino en mi comportamiento ha sido motivo de cierta confusión. No ayudó mucho el hecho de que fui incapaz de explicarme correctamente. Me he dado cuenta de que es hasta difícil para mi mismo explicarme mi cambio de comportamiento, en ser obediente, servicial, atento y considerado, siempre poniendo sus necesidades y gustos por delante de los mios propios y respetar todas las decisiones en todos los asuntos. Si tuviera que precisar que eventos resultaron clave en esta semana, creo que lo sucedido el pasado fin de semana fue lo más importante. Después de haber estado bebiendo el sábado por la noche, nos fuimos a la cama, tuvimos una experiencia sexual muy unilateral y ella mostró muy poca consideración para satisfacerme. A la mañana siguiente hicimos el amor pero esta vez ella fue absolutamente unilateral. Darle placer mientras ella mostró consideración cero por mi fue una de las experiencias sexuales más exquisitas de mi vida. La esperanza de que ella se vuelva a comportar del mismo modo ha sido una fuente continúa de energía y entusiasmo desde entonces. Verla como disfruta es un placer inmenso.
Espero que ella será capaz de ver todo esto y abrazar la idea del femdom de todo corazón. Sin embargo, he de tener cuidado de no parecer un pervertido o un tipo raro. Me gustaría que empezara a darme órdenes y a ser un poco más distante y exigente, que espere a ser servida y aceptar mis servicios sin dar las gracias. Espero que se dé cuenta por si misma de las ventajas que para ella tiene este tipo de relación, aunque una semana es poco tiempo para que esto suceda.
El relato de Emma: Mi marido me ha pedido que escriba mis primeras impresiones sobre nuestro matrimonio, en concreto, sobre la primera semana, es decir, la semana pasada, en un blog. Cada domingo por la noche escribiré mis impresiones sobre la semana. He abierto un blog en blogger, cuya dirección no quiero decir, pero pasado un tiempo indefinido, traspasaré lo que escriba en mi blog a su blog (o al revés, ya se verá). No voy a publicar nada en mi blog, sólo mantendré todas las entradas como borrador, para que nadie lea lo que he escrito. Él también mantiene lo suyo en secreto, así que niguno de los dos conoce lo que el otro escribe. Después leeremos ambos blogs y los juntaremos. Es una especie de experimento. Sólo espero que sea divertido y bueno para nuestras relaciones. Empiezo:
Cuando llegué a la ofi, el ogro de mi jefe me tenía reservado parte del trabajo que no pude hacer durante las dos semanas de viaje de novios. Lo más urgente lo había mandado a hacer a otros compañeros/as, pero me había reservado lo menos urgente. Le dije que dedicaría dos horas cada día, de lunes a jueves, ambos días incluidos, hasta que lo acabara. No quedó conforme pero no le dejé otra opción. Tampoco habló de pagarme nada, así que se fastidie.
Desde el lunes hasta el jueves llegaba a casa más cansada de lo habitual. Como sé que los hombres son egoistas, pensé que la casa iba a estar desordenada y sucia, pero a Dios gracias, me equivoqué. Bob lo había hecho todo. La casa estaba limpia y ordenada. La verdad es que como estaba cansada, no miré mucho, pero todo lucía bien. Quise ayudarle, ya que me sentía culpable, pero Bob me quitó la idea de la cabeza. "Debes estar muy cansada, cariño. Relájate, mira la tele o chatea en internet. Déjame, yo me encargo de todo."
Además de trabajador, Bob estaba muy atento conmigo. Supongo que será debido a los primeros meses de matrimonio. Según dicen todas mis amigas casadas, en poco tiempo los hombres cambian y no consigues que se levanten del sofá ni para bajar la basura. Como supongo que eso también pasará con Bob, he decidido disfrutar a tope de este momento. Incluso lamento que mi jefe no me dé más trabajo, ya que sólo me queda para otra semana más. Después de pensar en esto, me vino a la cabeza la idea de mentirle a John y quedarme dos horas en un bar tomando una cerveza y seguir con el cuento del trabajo extra durante algunas semanas más. Es difícil que Bob me descubra, pues no conoce a nadie de mi trabajo. Por otro lado, desde que lo conozco, hace casi tres años, Bob nunca me ha llamado a la oficina, sino que siempre me ha llamado a mi celular. Dudo hasta que tenga agendado el teléfono de mi oficina, aunque está en el listín.
Bob también está muy cariñoso conmigo esta semana. El lunes y el miércoles me dio masajes en el cuello y la espalda y, el viernes, me bañó en la bañera. De alguna manera es como si volviera a mi etapa infantil, cuando mamá me bañaba. Pero me gustó mucho. Es como volver a ser una niña mimada y consentida y como si Bob fuese mi mamá, mimadora y consentidora. No es que mami me diera todos los caprichos, pero si realizábamos muchas actividades juntas. Y una era el baño. Ella me pasaba la esponja enjabonada por todo el cuerpo y después me secaba con la toalla. Me encantaba tomar el baño. Mientras era muy niña me gustó, pero cuando crecí, me dio vergüenza. Era la edad de los cambios físicos y la edad del pavo.
Después se empeñó en que saliera con mis amigas. El jueves durante la cena me dijo que el sábado y el domingo estaban reservados para él, pero que el viernes, ya que no iba a trabajar las dos horas extras, debía salir con las chicas y pasarlo bien.
Quedamos en un restaurante de medio pelo y nos lo pasamos muy divertido hablando sobre mi viaje de novios en el Caribe. Estábamos muy animadas y contentas. Les conté a las chicas que me llamaban mucho la atención algunos negros y mulatos que habían en la playa, bien altos y fornidos. Me entraron ganas de follarme a alguno. Se lo dije a Bob en tono de broma y él me contó que me gustaría verme follar con un negro con una polla enorme. Cuando se lo conté a las chicas no podían creer que le había contado a mi marido mis fantasías sexuales y que él me secundara en ellas. Yo les contesté que estábamos de viaje de placer, que lo dije de broma y que Bob me siguió la broma. ¡Como iba a permitir mi marido que follara con otro hombre! ¡Eso es impensable!
No sé que me pasó el sábado por la noche y el domingo por la mañana. El sábado había bebido un poquito, pero aunque eso ayudó, la causa está en otro lado. Al menos eso creo.
Como vi que Bob estuvo toda la semana haciendo todas las tareas caseras, me volví egoísta. Buscaba sólo mi placer. Hacía algo de calor y llevaba puesto un vestido corto pero viejo. Sólo lo uso para estar por casa, porque es muy cómodo. Me levanté, aproveché que él pasaba por delante de mi, le agarré a Bob de un brazo para que se detuviera y le apreté de los hombros para abajo. Él interpretó mal la señal y se sentó en el suelo tipo fakir. Le dije que se pusiera de rodillas entre mis piernas, me subí la falda del vestido y me bajé las bragas y le obligué a hacerme un cunnilingus. Esploté de placer.
El domingo por la mañana pasó lo mismo, pero yo estaba sentada en el borde de la cama.
El domingo durante el almuerzo y antes del postre, hablamos sobre el asunto. Yo estaba un poco avergonzada y le prometí que no pasaría más, pero Bob me dijo que a él le había gustado mi rudeza. Me quedé un poco sorprendida.
Y esta fue nuestra primera semana de matrimonio. Ardo en deseos de saber que ha escrito mi marido en su blog, pero voy a tener que esperar. Lo malo es que no sabemos cuanto vamos a esperar. Le he preguntado a Bob y me ha dicho que quizás un año, hasta nuestro aniversario de bodas. ¡Para mi va a ser un año muy largo!
Semana 2
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sábado, 15 de marzo de 2014
Encontrado en la red
Esta historia la encontré en la red (en inglés) y es anónima y, por lo tanto, de dominio público, por lo que puede ser reproducida de cualquier modo. Sólo para adultos. La he desarrollado mucho y cambiado a mi gusto, de tal modo que mi historia es muy diferente de la original.
En 2005 tuve una revelación. Me di cuenta de que mi compañera, Emma, es superior a mi en todos los aspectos de la vida y en cualquier momento y, los esfuerzos que desperdicié resistiendo su naturaleza controladora y discutiendo sus decisiones estarían mejor invertidos en trabajar tan duro como sea posible para hacerla feliz. Desde que acepté su superioridad he sido un compañero más atento y colaborador y nuestra relación está floreciendo de nuevo. Nos casaremos pronto y espero tener una vida de servidumbre feliz. Quiero tomar las cosas en la medida de lo posible en esta dirección y ser feliz aceptando sus otros amantes. De hecho, consideraría un privilegio ser capaz de mimarla y ayudarla a prepararse para una cita, pagar los gastos y pasar la noche limpiando la casa. Si nada de esto sucede, será debido a Emma. Aunque quisiera ser tratado en muchos aspectos como un felpudo, también me gustaría que nuestra relación estuviera repleta de amor y comprensión. Se nos presentarán desafios y todo esto es nuevo para mi, ya que previamente he sido muy positivo en mis relaciones.
Continúa.
Continúa.
viernes, 7 de octubre de 2011
Camiseta para la pareja femdom
La camiseta de ella pone las palabras BLACK y LOVE, y la de él pone CUCKOLD.
Además, ella está guapísima y me pone a 100.
domingo, 18 de septiembre de 2011
sábado, 20 de agosto de 2011
Como ven los maridos blancos a sus mujeres
sábado, 18 de junio de 2011
Toma tu pastel y cómetelo
Muchos de nosotros somos demasiado jóvenes como para recordar los años 50, pero todos tenemos una impresión general de aquel tiempo tan simple. Sólo mencionar que la década evoca una imagen idílica en la que el marido trabaja duro para volver a casa con su cariñosa esposa. La casa está impecable, la cena está en la mesa, y ella se abalanza sobre él para satisfacer cualquier necesidad. Él toma las decisiones, y ella sólo necesita de cumplirlas. Ella no tiene dinero por sí misma, sino que maneja un presupuesto para garantizar el buen funcionamiento de la casa con el dinero que él le había entregado.
Bueno, quizás no sea tan idílico para la damita. Y además, nos gusta los trabajos que tenemos ahora. Nos gusta el dinero y la independencia. Nos gusta el hecho de que podemos tener nuestra carrera profesional, nos gusta el hecho de que a la gente les gusta lo que tenemos que decir. Nos gusta tener la última palabra. El problema es que todavía tenemos que hacer todas las otras tareas también. Oh, seguro, tenemos máquinas que ahorran trabajo, como lavadoras automáticas, lavavajillas, y tenemos comida preparada y para llevar a casa, pero, a pesar de ello, todavía parece, bien... trabajo duro...
Las nuevas buenas damas son aquellas que pueden tomar su propio pastel y comérselo. Podemos tener el mayor trabajo y la mayor responsabilidad. Podemos tomar las decisiones -un número creciente de mujeres lo están descubriendo- en casa así como en el trabajo. Muchas mujeres han descubierto que hay una legión creciente de hombres que están deseosos de apoyar a sus esposas o amigas en su carrera, no sólo haciéndolo (¡por fín!) su justa parte de las tareas domésticas, sino haciendo todas las tareas domésticas y permitiendo a sus esposas que tomen todas las decisiones. ¿Que obtienen ellos de esto? Bien, parece que ellos sólo desean hacernos felices. ¡Algunos hombres ponen a las mujeres en un pedestal. Parece que ahora ellos están preparados para limpiar alrededor del mismo.
Para descubrir algo más, hablé con una pareja que vivían exactamente este tipo de vida. Susan y Steve Rennie (no son sus nombres verdaderos) han estado juntos durante ocho años y casados durante cinco de esos años. Hablé con ellos en su lindo (¡y limpio!) departamento en Londres. Steve me hizo pasar y muy amablemente tomó mi abrigo y mi bolso. Él es alto, delgado y tiene una apariencia bastante buena, vestido con unos pantalones y una camisa elegante. Parecía encantador y relajado. Susan estaba en el living. Acababa de llegar del trabajo y todavía vestía el uniforme habitual de la ejecutiva de éxito -un traje chaqueta gris oscuro con las medias y los zapatos de tacón de color negro. Ella era sorprendentemente atractiva y no era lo que yo me esperaba. Tenía los ojos negros, ojos danzarines y una sonrisa ganadora. Cuando hablaba, tenía un pequeño rastro de un educado acento escocés. Me sentí inmediatamente como en casa. Steve me preguntó que quería tomar, y en lo que me pareció segundos, volvió con mi petición, un gin tonic perfecto, con hielo y una rodajita de limón fresco, junto a un vaso de vino que Susan no le pidió, pero que él parecía lo que ella quería, todo servido en una bandeja de plata. No se trajo una bebida para él.Yo estaba esperando que pasaría después. ·Gracias, Steve”, dijo Susan. “Puedes tomar un vaso de zumo de naranja si lo deseas”. Steve le dio las gracias y volvió a la cocina. Susan sonrió y simplemente me dijo: “Este es su pequeño regalo. Normalmente solo le permito agua”. Inusualmente para mí, yo estaba callada. Susan llenó el vacío con una pregunta.”¿Quieres que Steve esté con nosotras para la entrevista o prefieres charlar conmigo a solas?” Solté que prefería entrevistarme con los dos a ala vez, y tan pronto como Steve se sentó con su bebida de zumo, empezamos la entrevista.
Stephanie: Susan, ¿como describirías vuestra relación?
Susan: Bien, pienso que la expresión que mejor describe la naturaleza de nuestra relación es lo que ahora conocemos como una “Female Led Relationship” (una relación conducida por la mujer). No hay nada siniestro o extraño en ello. Es sólo que Steve y yo hemos llegado a darnos cuenta de que yo soy mejor en la toma de decisiones y decidir que cosas pueden ser realizadas, y él era feliz si yo tomaba ese rol.
Stephanie: ¿Como llegasteis a esa conclusión?
Susan: Habíamos estado juntos durante dos años, creo, y viviendo juntos durante un año más o menos. Trabajábamos los dos duro al principio de nuestras carreras profesionales. Incidentalmente nos encontramos en el mismo estudio de consultoría legal de la City; pero pronto después de eso, abandoné para unirme a una firma de abogacía para la que aún trabajo. Mi carrera empezó realmente a despegar y yo estaba tan ocupada en el trabajo que le pregunté,o casi le dije a Steve que él debería tomar más responsabilidades en las tareas hogareñas. Recuerdo que me sorprendí cuando no sólo me dijo que lo haría -sin ninguna discusión- sino que realmente me dijo que no me preocupara, que se haría cargo de las tareas del hogar, de todas ellas, y que le encantaría hacerlas por mí. Al principio sospechaba un poco. ¡Pensé que había algún tipo de truco! Pero estaba demasiado cansada para preocuparme por ello. Y realmente él lo hizo. Él dejó de ser ese tipo de tipo de “con los pies encima del sofá mirando fútbol mientras yo hacía todo el trabajo” a pasar a ser “déjame hacer eso por tí”, Enseguida yo lo acepté. De hecho, cuando yo a veces trataba de hacer la colada u otra cosa, Steve se levantaba disparado y me hacía sentarme mientras él lo hacía. Yo estaba aturdida pero feliz, y en realidad no pasó mucho tiempo antes de esperar que sucediera. De pronto me encontré preguntándome porque el suelo no estaba limpio.
Fue más o menos en aquello tiempo en que me ascendieron en el trabajo. Me encontraba en una posición bastante alta como una mujer joven en un bufete de abogados de empuje. Una noche le confesé a Steve que me encanta decirle a los hombres mayores que deben hacer y el hecho esque realmente me encanta la autoridad. Steve me sorprendió una vez más cuando me preguntó:”¿Te gustaría mandar también en casa?”
Stephanie: ¿Y cual fue tu reacción?
Susan: Bien, estaba atónita. Especialmente cuando él me explicó lo que realmente quería decir con ese tipo de cosas pervertidas. Estaba horrorizada. Quiero decir que se que es una dominatrix, de hecho, una vez me vestí como una de ellas cuando fui a una fiesta de disfraces cuando estaba en la universidad, pero eso no es en lo que yo estaba metida. Afortunadamente Steve se preocupó mucho de aquello no era lo que él quería y me habló del término “Female Led Relationship”. Ahora debes recordar que Internet no estaba tan avanzado como ahora, pero yo empecé a guglear un poco. Otra vez, tuve un poco de suerte. Se que hay un montón fantasías masculinas centradas en este tipo de cosas, pero uno de los sitios que me encontré fue el foro de “She Makes the Rules” (Ella hace las reglas). Está dirigido por mujeres y es muy amigable. No hay casi perversiones raras y las otras mujeres me ayudaron a entender porqué mi hombre ha acudido a mi y me ha pedido que tome la autoridad sobre él. Esta web salvó mi vida. No lo puedo decir más claro. Es realmente un recurso muy valioso para las mujeres que justo empiezan en un FLR. Me vi como una "mujer real"y me permitió acceder a los secretos del foro solo para mujeres, donde las otras mujeres ayudan mucho. Me ayudó tanto que ahora soy una moderadora de SMTR y ahora soy yo la que ayuda a otras mujeres.
Stephanie: ¿Que aprendistes?
Susan: Bien, creo que lo más importante es que nadie puede decirte como "hacerlo bien". No hay una forma correcta de llevar una relación FLR. La forma en la que quieres llevarla es tu forma correcta de llevarla y sólo para ti. En muchos sitios, con demasiada frecuencia, los hombres dicen: "Oh, tu debes hacer xyz", o "tu no eres una ama adecuada hasta que no hagas "abc". Esto sinceramente no tiene sentido. Si nuestra relación tiene que ser dirigida por mi, esto significa que yo estoy al cargo de ella, y hago lo que quiero hacer, lo que se acomoda a mi ser, y lo que es mejor para NUESTRA relación.
Stephanie: Así que una vez tuvistes tiempo de pensar sobre ello...
Susan: Supongo que siempre había sido una mandona, incluso cuando era niña, así que cuando el shock inicial había pasado y cuando tuve tiempo de absorber lo que realmente significaba, empecé a pensar que la situación podía adaptarse bien a mi caracter. Ahora realmente disfruto con el concepto de estar completamente al cargo de todo.
Stephanie: ¿Como funcionó en los primeros días?
Susan: Bien, no fue siempre fácil. Nosotros éramos una pareja bastante normal. Ambos éramos de caracter fuerte e inteligentes, ambos teníamos experiencias y puntos de vista distintos, pero poco a poco nos adaptamos a nuestros nuevos roles. Yo descubrí la mejor manera de usar las habilidades de Steve para nuestro mútuo beneficio, y él aprendió a confiar ciegamente en mi.
Stephanie: ¿Habían momentos "aha"?
Susan: ¡Oh, muchos! Recuerdo una vez que yo quería ver una telenovela en la tele y él quería ver un partido de fútbol.
Steven: ¡No era un partido viejo! ¡Era un partido de clasificación de Inglaterra para la Copa del Mundo!
Susan: Si, bueno. Para mi no era más que un estúpido partido de fútbol. De cualquier modo, en aquellos días sólo teníamos una tele y pensé que iba a haber una pelea. La verdad sea dicha, yo podría haberle dejado ver su partido, porque mi telenovela no era importante. No la seguía regularmente, porque a veces no podía, por alguna circunstancia, ver una capítulo. Pero yo estaba en mi papel de lideresa y le dije: "Yo necesito ver mi programa, y hay colada por hacer. Ve y hazla". Cuando Steven se levantó y me dio el control sin decir una palabra, una luz de satisfacción se encendió en mi cabeza.
Stephanie: ¿Como se desarrollaron las cosas desde entonces?
Susan: Imagino que nos establecimos en nuestros roles. Nuestro hogar se convirtió en un lugar feliz. Sin estress, sin conflictos. Las cosas se hacen. Nos acercamos el uno al otro. Después de un añó más o menos. nos casamos.
Stephanie: ¿Y como fue la boda?
Susan: Fue una boda bastante convencional. Una típica fantasía femenina. Un gran vestido blanco con todos los adornos.
Steven: No totalmente convencional.
Susan: Bien, es cierto. Tuvimos una vicaria femenina, pero no es tan inusual en estos días.
Steven: ¿Y los votos?- Susan sonrió.
Susan: ¡Oh, si, es cierto! Tuvimos unos votos un poco anticuados y viejos. - Steven levantó las cejas significativamente. Susan le golpeó ligeramente en los muslos y enrojeció.
Susan: Es solo que era al revés de los votos tradicionales. Steve prometió amarme, honrarme y obedecerme. Y yo solo prometí amarle y honrarle.
Stephanie: ¿Y cual fue la reacción de la gente?
Steven: Bien, supongo que los amigos más cercanos que sabían del tema no se sorprendieron. El resto de la gente probablemente no se dio ni cuenta, y aquellos que lo hicieron,debieron pensar que fue un error de la vicaria.
Stephanie: Fuisteis un poquito más lejos que eso, ¿no es cierto?
Steven: ¿Te refieres al cambio de apellido? (yo asentí). Esto fue más difícil de lo que esperaba. Me mostré de acuerdo en tomar el apellido de Sue. Cuando una esposa toma el apellido de su esposo, es todo más fácil.Cuando quise tomar el apellido de Sue, tuve que hacer un montón de papeleo, pero básicamente se reduce a tomar su apellido oficialmente.
Stephanie: ¿Pero como fue con vuestros amigos y familia?
Steven: Bien, tengo que admitir que estaba asustado. Debería haber dicho que Sue era la Jefe de nuestro Hogar, y que estaba orgulloso de tomar su apellido, pero en realidad dije que ella era hija única, lo que es cierto, y que ella era la última de una larga lista de Rennies, lo que también es cierto, y que nosotros no queríamos que el apellido se extinguiera, lo que fue una salida fácil, pero probablemente era necesario para evitar la vergüenza de los miembros mayores de mi familia. La mayoría de la gente ya se acostumbró, y probablemente ya no recuerda mi apellido de antes.
Stephanie: Así pues, Sue, ¿que significa en términos prácticos estar en una relación FLR?
Susan: Bie, en términos prácticos, esto significa que, cuando me levanto temprano para esa importante reunión, se que voy a tener la ropa interior limpia, se que mi blusa y mi falda van a estar bien planchadas. No tengo que preocuparme por todas esas pequeñas cosas. Son sólo pequeñas cosas, pero se vuelven importantes cuando no funcionan. También significa que la vida es más eficiente. En el pasado, aunque solía salirme con la mía en las decisiones, primero tenía que debatirlo mucho con Steve, argumentar una y otra vez, darle vueltas y vueltas hasta que al final llegábamos a un acuerdo. Ahora todo este proceso está cortocircuitado. Pregunto a Peter por su opinión (que puede ser valiosa dada su experiencia), la tomo en cuenta, y después le informo de mi decisión. Mucho más rápido.
Stephanie: Steven, ¿y que tal con respecto a ti?
Steven: Bien, amo mucho a Susan. Me encanta verla tan feliz y con tanto éxito en su carrera, y me enorgullezco por ser un gra apoyo para ella.
Stephanie: ¿y tu realmente haces todo el trabajo de la casa?
Steven: Si, Aunque a Susan le gusta cocinar a veces. Naturalmente siempre quito la mesa y frego los platos. Fue duro al principio, pero luego se convirtió en una segunda naturaleza. Me sentiría mortificado si viera a Sue planchando o haciendo la colada. No sería lo correcto. A veces es duro también para ella. Ocasionalmente ella trabaja desde casa, y yo no estoy normalmente en casa durante el día. Realmente tengo que insistir en que no limpie lo que ensucie o que no ponga el lavavajillas. Ella no debería hacer ese tipo de cosas. Ahora estoy muy orgulloso de que su casa está limpia, de que se puede estar confortablemente aquí y traer amigos sin temor de ser avergonzados.
Además, no se de donde salió la tradición de que las mujeres haciendo las tareas de casa. Después de todo, los hombres somos, por lo general, más fuertes, y algunas tareas caseras requieren algo de actividad física. Yo me desespero cuando veo a Sue pasar la aspiradora.
Stephanie: Ok. Y ahora tengo que preguntar, ¿que tal vuestra vida sexual?
Susan: (Susan sonrió y se puso un poco roja) Bueno,pienso que es bastante normal, de verdad.
Stephanie: ¿No hay ninguna diferencia entre antes y después?
Susan: No realmente. Nosotros tenemos una vida sexual bastante saludable y activa. Si es cierto que Steve está más atento a mis necesidades ahora que antes. Steve suele decir que no es feliz si no me deja satisfecha antes.
Stephanie: OK. Última pregunta. Sue, ¿eres feliz en este role? ¿Te gustaría regresar a la posición que tenías antes?
Susan: Oh, no,por supuesto que no. No me gustaría regresar a la posición anterior después de haber saboreado estar al cargo de nuestro matrimonio. Soy feliz, muy, muy feliz.
Stephanie: ¿Steve?
Steven: El hecho es que Sue es feliz, y eso me hace feliz a mi.
Este parecía un buen momento para terminar la entre vista. De hecho, desde aquella primera vez, me he encontrado con ambos en varias cosas, y nos hemos vuelto buenos amigos. Puedo asegurar que, sin temor a equivocarme, son una pareja feliz y muy bien compenetrados. Tienen un amplio círculos de amigos y se llevan bien con todo el mundo. Sue parece feliz de estar al cargo y Steve parece feliz de aceptar su autoridad. Nunca les he visto discutir, y a menudo basta con un solo gesto de Sue para que Steve comprenda lo que tiene que hacer. En muchos sentidos, son un modelo para el futuro. El modelo de los años 50 reconvertido en el modelo de los 2010, pero puesto al revés: la mujer trabajando y el hombre como "amo de casa".
Bueno, quizás no sea tan idílico para la damita. Y además, nos gusta los trabajos que tenemos ahora. Nos gusta el dinero y la independencia. Nos gusta el hecho de que podemos tener nuestra carrera profesional, nos gusta el hecho de que a la gente les gusta lo que tenemos que decir. Nos gusta tener la última palabra. El problema es que todavía tenemos que hacer todas las otras tareas también. Oh, seguro, tenemos máquinas que ahorran trabajo, como lavadoras automáticas, lavavajillas, y tenemos comida preparada y para llevar a casa, pero, a pesar de ello, todavía parece, bien... trabajo duro...
Las nuevas buenas damas son aquellas que pueden tomar su propio pastel y comérselo. Podemos tener el mayor trabajo y la mayor responsabilidad. Podemos tomar las decisiones -un número creciente de mujeres lo están descubriendo- en casa así como en el trabajo. Muchas mujeres han descubierto que hay una legión creciente de hombres que están deseosos de apoyar a sus esposas o amigas en su carrera, no sólo haciéndolo (¡por fín!) su justa parte de las tareas domésticas, sino haciendo todas las tareas domésticas y permitiendo a sus esposas que tomen todas las decisiones. ¿Que obtienen ellos de esto? Bien, parece que ellos sólo desean hacernos felices. ¡Algunos hombres ponen a las mujeres en un pedestal. Parece que ahora ellos están preparados para limpiar alrededor del mismo.
Para descubrir algo más, hablé con una pareja que vivían exactamente este tipo de vida. Susan y Steve Rennie (no son sus nombres verdaderos) han estado juntos durante ocho años y casados durante cinco de esos años. Hablé con ellos en su lindo (¡y limpio!) departamento en Londres. Steve me hizo pasar y muy amablemente tomó mi abrigo y mi bolso. Él es alto, delgado y tiene una apariencia bastante buena, vestido con unos pantalones y una camisa elegante. Parecía encantador y relajado. Susan estaba en el living. Acababa de llegar del trabajo y todavía vestía el uniforme habitual de la ejecutiva de éxito -un traje chaqueta gris oscuro con las medias y los zapatos de tacón de color negro. Ella era sorprendentemente atractiva y no era lo que yo me esperaba. Tenía los ojos negros, ojos danzarines y una sonrisa ganadora. Cuando hablaba, tenía un pequeño rastro de un educado acento escocés. Me sentí inmediatamente como en casa. Steve me preguntó que quería tomar, y en lo que me pareció segundos, volvió con mi petición, un gin tonic perfecto, con hielo y una rodajita de limón fresco, junto a un vaso de vino que Susan no le pidió, pero que él parecía lo que ella quería, todo servido en una bandeja de plata. No se trajo una bebida para él.Yo estaba esperando que pasaría después. ·Gracias, Steve”, dijo Susan. “Puedes tomar un vaso de zumo de naranja si lo deseas”. Steve le dio las gracias y volvió a la cocina. Susan sonrió y simplemente me dijo: “Este es su pequeño regalo. Normalmente solo le permito agua”. Inusualmente para mí, yo estaba callada. Susan llenó el vacío con una pregunta.”¿Quieres que Steve esté con nosotras para la entrevista o prefieres charlar conmigo a solas?” Solté que prefería entrevistarme con los dos a ala vez, y tan pronto como Steve se sentó con su bebida de zumo, empezamos la entrevista.
Stephanie: Susan, ¿como describirías vuestra relación?
Susan: Bien, pienso que la expresión que mejor describe la naturaleza de nuestra relación es lo que ahora conocemos como una “Female Led Relationship” (una relación conducida por la mujer). No hay nada siniestro o extraño en ello. Es sólo que Steve y yo hemos llegado a darnos cuenta de que yo soy mejor en la toma de decisiones y decidir que cosas pueden ser realizadas, y él era feliz si yo tomaba ese rol.
Stephanie: ¿Como llegasteis a esa conclusión?
Susan: Habíamos estado juntos durante dos años, creo, y viviendo juntos durante un año más o menos. Trabajábamos los dos duro al principio de nuestras carreras profesionales. Incidentalmente nos encontramos en el mismo estudio de consultoría legal de la City; pero pronto después de eso, abandoné para unirme a una firma de abogacía para la que aún trabajo. Mi carrera empezó realmente a despegar y yo estaba tan ocupada en el trabajo que le pregunté,o casi le dije a Steve que él debería tomar más responsabilidades en las tareas hogareñas. Recuerdo que me sorprendí cuando no sólo me dijo que lo haría -sin ninguna discusión- sino que realmente me dijo que no me preocupara, que se haría cargo de las tareas del hogar, de todas ellas, y que le encantaría hacerlas por mí. Al principio sospechaba un poco. ¡Pensé que había algún tipo de truco! Pero estaba demasiado cansada para preocuparme por ello. Y realmente él lo hizo. Él dejó de ser ese tipo de tipo de “con los pies encima del sofá mirando fútbol mientras yo hacía todo el trabajo” a pasar a ser “déjame hacer eso por tí”, Enseguida yo lo acepté. De hecho, cuando yo a veces trataba de hacer la colada u otra cosa, Steve se levantaba disparado y me hacía sentarme mientras él lo hacía. Yo estaba aturdida pero feliz, y en realidad no pasó mucho tiempo antes de esperar que sucediera. De pronto me encontré preguntándome porque el suelo no estaba limpio.
Fue más o menos en aquello tiempo en que me ascendieron en el trabajo. Me encontraba en una posición bastante alta como una mujer joven en un bufete de abogados de empuje. Una noche le confesé a Steve que me encanta decirle a los hombres mayores que deben hacer y el hecho esque realmente me encanta la autoridad. Steve me sorprendió una vez más cuando me preguntó:”¿Te gustaría mandar también en casa?”
Stephanie: ¿Y cual fue tu reacción?
Susan: Bien, estaba atónita. Especialmente cuando él me explicó lo que realmente quería decir con ese tipo de cosas pervertidas. Estaba horrorizada. Quiero decir que se que es una dominatrix, de hecho, una vez me vestí como una de ellas cuando fui a una fiesta de disfraces cuando estaba en la universidad, pero eso no es en lo que yo estaba metida. Afortunadamente Steve se preocupó mucho de aquello no era lo que él quería y me habló del término “Female Led Relationship”. Ahora debes recordar que Internet no estaba tan avanzado como ahora, pero yo empecé a guglear un poco. Otra vez, tuve un poco de suerte. Se que hay un montón fantasías masculinas centradas en este tipo de cosas, pero uno de los sitios que me encontré fue el foro de “She Makes the Rules” (Ella hace las reglas). Está dirigido por mujeres y es muy amigable. No hay casi perversiones raras y las otras mujeres me ayudaron a entender porqué mi hombre ha acudido a mi y me ha pedido que tome la autoridad sobre él. Esta web salvó mi vida. No lo puedo decir más claro. Es realmente un recurso muy valioso para las mujeres que justo empiezan en un FLR. Me vi como una "mujer real"y me permitió acceder a los secretos del foro solo para mujeres, donde las otras mujeres ayudan mucho. Me ayudó tanto que ahora soy una moderadora de SMTR y ahora soy yo la que ayuda a otras mujeres.
Stephanie: ¿Que aprendistes?
Susan: Bien, creo que lo más importante es que nadie puede decirte como "hacerlo bien". No hay una forma correcta de llevar una relación FLR. La forma en la que quieres llevarla es tu forma correcta de llevarla y sólo para ti. En muchos sitios, con demasiada frecuencia, los hombres dicen: "Oh, tu debes hacer xyz", o "tu no eres una ama adecuada hasta que no hagas "abc". Esto sinceramente no tiene sentido. Si nuestra relación tiene que ser dirigida por mi, esto significa que yo estoy al cargo de ella, y hago lo que quiero hacer, lo que se acomoda a mi ser, y lo que es mejor para NUESTRA relación.
Stephanie: Así que una vez tuvistes tiempo de pensar sobre ello...
Susan: Supongo que siempre había sido una mandona, incluso cuando era niña, así que cuando el shock inicial había pasado y cuando tuve tiempo de absorber lo que realmente significaba, empecé a pensar que la situación podía adaptarse bien a mi caracter. Ahora realmente disfruto con el concepto de estar completamente al cargo de todo.
Stephanie: ¿Como funcionó en los primeros días?
Susan: Bien, no fue siempre fácil. Nosotros éramos una pareja bastante normal. Ambos éramos de caracter fuerte e inteligentes, ambos teníamos experiencias y puntos de vista distintos, pero poco a poco nos adaptamos a nuestros nuevos roles. Yo descubrí la mejor manera de usar las habilidades de Steve para nuestro mútuo beneficio, y él aprendió a confiar ciegamente en mi.
Stephanie: ¿Habían momentos "aha"?
Susan: ¡Oh, muchos! Recuerdo una vez que yo quería ver una telenovela en la tele y él quería ver un partido de fútbol.
Steven: ¡No era un partido viejo! ¡Era un partido de clasificación de Inglaterra para la Copa del Mundo!
Susan: Si, bueno. Para mi no era más que un estúpido partido de fútbol. De cualquier modo, en aquellos días sólo teníamos una tele y pensé que iba a haber una pelea. La verdad sea dicha, yo podría haberle dejado ver su partido, porque mi telenovela no era importante. No la seguía regularmente, porque a veces no podía, por alguna circunstancia, ver una capítulo. Pero yo estaba en mi papel de lideresa y le dije: "Yo necesito ver mi programa, y hay colada por hacer. Ve y hazla". Cuando Steven se levantó y me dio el control sin decir una palabra, una luz de satisfacción se encendió en mi cabeza.
Stephanie: ¿Como se desarrollaron las cosas desde entonces?
Susan: Imagino que nos establecimos en nuestros roles. Nuestro hogar se convirtió en un lugar feliz. Sin estress, sin conflictos. Las cosas se hacen. Nos acercamos el uno al otro. Después de un añó más o menos. nos casamos.
Stephanie: ¿Y como fue la boda?
Susan: Fue una boda bastante convencional. Una típica fantasía femenina. Un gran vestido blanco con todos los adornos.
Steven: No totalmente convencional.
Susan: Bien, es cierto. Tuvimos una vicaria femenina, pero no es tan inusual en estos días.
Steven: ¿Y los votos?- Susan sonrió.
Susan: ¡Oh, si, es cierto! Tuvimos unos votos un poco anticuados y viejos. - Steven levantó las cejas significativamente. Susan le golpeó ligeramente en los muslos y enrojeció.
Susan: Es solo que era al revés de los votos tradicionales. Steve prometió amarme, honrarme y obedecerme. Y yo solo prometí amarle y honrarle.
Stephanie: ¿Y cual fue la reacción de la gente?
Steven: Bien, supongo que los amigos más cercanos que sabían del tema no se sorprendieron. El resto de la gente probablemente no se dio ni cuenta, y aquellos que lo hicieron,debieron pensar que fue un error de la vicaria.
Stephanie: Fuisteis un poquito más lejos que eso, ¿no es cierto?
Steven: ¿Te refieres al cambio de apellido? (yo asentí). Esto fue más difícil de lo que esperaba. Me mostré de acuerdo en tomar el apellido de Sue. Cuando una esposa toma el apellido de su esposo, es todo más fácil.Cuando quise tomar el apellido de Sue, tuve que hacer un montón de papeleo, pero básicamente se reduce a tomar su apellido oficialmente.
Stephanie: ¿Pero como fue con vuestros amigos y familia?
Steven: Bien, tengo que admitir que estaba asustado. Debería haber dicho que Sue era la Jefe de nuestro Hogar, y que estaba orgulloso de tomar su apellido, pero en realidad dije que ella era hija única, lo que es cierto, y que ella era la última de una larga lista de Rennies, lo que también es cierto, y que nosotros no queríamos que el apellido se extinguiera, lo que fue una salida fácil, pero probablemente era necesario para evitar la vergüenza de los miembros mayores de mi familia. La mayoría de la gente ya se acostumbró, y probablemente ya no recuerda mi apellido de antes.
Stephanie: Así pues, Sue, ¿que significa en términos prácticos estar en una relación FLR?
Susan: Bie, en términos prácticos, esto significa que, cuando me levanto temprano para esa importante reunión, se que voy a tener la ropa interior limpia, se que mi blusa y mi falda van a estar bien planchadas. No tengo que preocuparme por todas esas pequeñas cosas. Son sólo pequeñas cosas, pero se vuelven importantes cuando no funcionan. También significa que la vida es más eficiente. En el pasado, aunque solía salirme con la mía en las decisiones, primero tenía que debatirlo mucho con Steve, argumentar una y otra vez, darle vueltas y vueltas hasta que al final llegábamos a un acuerdo. Ahora todo este proceso está cortocircuitado. Pregunto a Peter por su opinión (que puede ser valiosa dada su experiencia), la tomo en cuenta, y después le informo de mi decisión. Mucho más rápido.
Stephanie: Steven, ¿y que tal con respecto a ti?
Steven: Bien, amo mucho a Susan. Me encanta verla tan feliz y con tanto éxito en su carrera, y me enorgullezco por ser un gra apoyo para ella.
Stephanie: ¿y tu realmente haces todo el trabajo de la casa?
Steven: Si, Aunque a Susan le gusta cocinar a veces. Naturalmente siempre quito la mesa y frego los platos. Fue duro al principio, pero luego se convirtió en una segunda naturaleza. Me sentiría mortificado si viera a Sue planchando o haciendo la colada. No sería lo correcto. A veces es duro también para ella. Ocasionalmente ella trabaja desde casa, y yo no estoy normalmente en casa durante el día. Realmente tengo que insistir en que no limpie lo que ensucie o que no ponga el lavavajillas. Ella no debería hacer ese tipo de cosas. Ahora estoy muy orgulloso de que su casa está limpia, de que se puede estar confortablemente aquí y traer amigos sin temor de ser avergonzados.
Además, no se de donde salió la tradición de que las mujeres haciendo las tareas de casa. Después de todo, los hombres somos, por lo general, más fuertes, y algunas tareas caseras requieren algo de actividad física. Yo me desespero cuando veo a Sue pasar la aspiradora.
Stephanie: Ok. Y ahora tengo que preguntar, ¿que tal vuestra vida sexual?
Susan: (Susan sonrió y se puso un poco roja) Bueno,pienso que es bastante normal, de verdad.
Stephanie: ¿No hay ninguna diferencia entre antes y después?
Susan: No realmente. Nosotros tenemos una vida sexual bastante saludable y activa. Si es cierto que Steve está más atento a mis necesidades ahora que antes. Steve suele decir que no es feliz si no me deja satisfecha antes.
Stephanie: OK. Última pregunta. Sue, ¿eres feliz en este role? ¿Te gustaría regresar a la posición que tenías antes?
Susan: Oh, no,por supuesto que no. No me gustaría regresar a la posición anterior después de haber saboreado estar al cargo de nuestro matrimonio. Soy feliz, muy, muy feliz.
Stephanie: ¿Steve?
Steven: El hecho es que Sue es feliz, y eso me hace feliz a mi.
Este parecía un buen momento para terminar la entre vista. De hecho, desde aquella primera vez, me he encontrado con ambos en varias cosas, y nos hemos vuelto buenos amigos. Puedo asegurar que, sin temor a equivocarme, son una pareja feliz y muy bien compenetrados. Tienen un amplio círculos de amigos y se llevan bien con todo el mundo. Sue parece feliz de estar al cargo y Steve parece feliz de aceptar su autoridad. Nunca les he visto discutir, y a menudo basta con un solo gesto de Sue para que Steve comprenda lo que tiene que hacer. En muchos sentidos, son un modelo para el futuro. El modelo de los años 50 reconvertido en el modelo de los 2010, pero puesto al revés: la mujer trabajando y el hombre como "amo de casa".
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miércoles, 16 de marzo de 2011
La propuesta

Mi boda con Ana fue una boda tradicional hasta en los más pequeños detalles. La novia de blanco, el novio y el padrino de smoking, el lugar, una de las iglesias más concurridas para las bodas, cientos de invitados, listas de bodas, algunas lagrimitas por parte de los familiares más íntimos de los novios, arroz, un convite por todo lo alto, con mariscos y platos con nombres en francés, etc. Se suponía que nuestra vida matrimonial iba a ser de los más tradicional: íbamos a tener hijos, en los primeros meses (o años) íbamos a ser una pareja muy enamorada, con mucho ardor en nuestra relación, pero todo se iba a enfriar al cabo de un tiempo, yo me iba a echar una amante, ella seguramente también, cada vez íbamos a tener una relación más fría y con menos diálogo, etc. Probablemente acabaríamos divorciados.Pero yo estaba dispuesto a que no sucediera nada de eso.
Pero primero hablemos de Ana y de su familia. Su madre es una beata de las que van a misa todos los días del año. Su padre es conservador, no solo en ideas políticas, sino también en temas sociales. Va a misa los domingos, pero principalmente porque se vea que es un poco facha, aunque por lo bajo habla mal de los curas. Procura que su esposa no se entere, o al menos procura que no le sea demasiado evidente, más que nada para no molestarla y mantener la paz en casa. Ellos forman un matrimonio tradicional, donde los roles están muy bien definidos y cada uno sabe el papel que juega. Bien mirado, se podría decir que en el matrimonio de mis suegros, ella es la que manda. Ella manda en casa, ella decide cuando cambiar una cosa de casa, o comprar una cosa nueva, etc. Ella es mandona y la que paga las consecuencias es la criada de la casa, la paquita, aunque tiene casi 60 años. Él es un marido que evita los problemas con su esposa y, por ello, le deja las mayorías de las responsabilidades a ella, que por supuesto, su único oficio es el de ama de casa. Ana es hija única y ellos son bastante ricos.
Le propuse a Ana un matrimonio conducido por ella. En inglés, una Led female relationship, una relación dirigida por la mujer. Como nosotros íbamos a casarnos, sería más concretamente un led female marriage (o Wife Led Marriage) un matrimonio dirigido solo por la mujer. Se lo dije un mes antes de la boda, cuando la mayoría de los gastos y compromisos ya estaban hechos. Yo había investigado mucho en Internet, y sabía que muchas mujeres, cuando el novio o el marido se lo proponen, no lo aceptan de buen grado, o incluso, lo rechazan abiertamente. Parece increíble pero es así. Así que tenía algo de miedo. Si Ana se lo tomaba mal, podía anular la boda.Y yo no deseaba eso para nada.
Los dos pertenecíamos a la burguesía, los dos teníamos título universitario, los dos éramos bien parecidos, los dos hacíamos deportes para estar en forma y no engordar. En fin, una pareja perfecta.
Se lo propuse un viernes por la tarde. Ella me miraba con los ojos fuera de la órbita. No daba crédito a sus oídos. Creo que si le hubiera dicho que yo no era en realidad un hombre, sino una mujer convertida en hombre, no se hubiera extrañado tanto.
Estábamos en nuestra futura casa. Ya la teníamos toda amueblada y con casi todos los complementos necesarios (muebles, cortinas, electrodomésticos, juegos sábanas, etc.) para entrar a vivir. Fue una boda preparada con mucha antelación. Una de las cosas que teníamos era el ordenador con conexión a internet, así que, para sacarla del estupor, y por aquello de que más vale una imagen que mil palabras, le sugerí que lo conectase y buscase términos como femdom. Un poco a regañadientes, pero aceptó. Como la mayoría de las páginas y blogs sobre el tema están en inglés, y ella lo habla y entiende bastante bien, pronto encontró información. Se pasó varias horas mirando la pantalla del ordenador. Eran ya las diez de la noche y mis jugos gástricos estaban más inquietos que un león encerrado en una pajarera. Desde las 7 de la tarde ella estaba mirando la pantalla del ordenador, pasando de una web a otra, maltratando el mouse y yo, sin decir una palabra.
Ana debió sentir mi inquietud, o quizás ella también empezaba a sentir hambre, que me dijo:
Así de sencillo, rotundo y tajante. Nada de cariño, cielo y amorcito, esas palabras cariñosas con las que solíamos dirigirnos el uno al otro. Comió la pizza frente a la pantalla del ordenador, y prosiguió durante el resto de la noche. Solo hizo una pausa hacia la medianoche de una media hora para descansar. Aprovechó la misma para hablar conmigo.
La situación era la siguiente: Ana estaba mediatizada por la actitud de sus padres con respecto a la sexualidad, y deseaba llegar virgen al matrimonio. Es por ello por lo que, en ese momento en que me hablaba, era virgen. Su ideal de matrimonio era la de las dos parejas de chicos que cantan "Amo a Laura". Yo, por el contrario, pese a ser novio formal, pegaba una canita al aire de vez en cuando con alguna antigua amiga. Así que Ana había acertado en la diana. Confesé mis culpas, pero a ella no parecía interesarle mucho insistir en el tema.
Bajamos al garaje por el ascensor, y al llegar frente a mi coche, un Mercedes 2000k de 184cv nuevito de trinki, me pidió las llaves del coche. Me quedé tan asombrado, tan estupefacto, tan paralizado por lo asombroso de la petición que durante muchos segundos me quedé si habla. Al final contesté:
Condujo a toda velocidad, nada imposible a las cinco de la mañana, pero se saltó bastantes semáforos en rojo, con bastante suerte para ambos, especialmente para mi, porque, si salvaba la vida, podía perder mi precioso coche. Pero, a pesar de mis temores, llegamos a casa muy bien. "Hubo suertecilla", pensé.
Se bajó del coche, y me dijo:
Me interrumpió.
- Paso mañana a recogerte a eso de las 7. Hasta mañana.
Y sin decir nada más, agitó su mano derecha en señal de despedida y se fue hacia los ascensores.
Pero primero hablemos de Ana y de su familia. Su madre es una beata de las que van a misa todos los días del año. Su padre es conservador, no solo en ideas políticas, sino también en temas sociales. Va a misa los domingos, pero principalmente porque se vea que es un poco facha, aunque por lo bajo habla mal de los curas. Procura que su esposa no se entere, o al menos procura que no le sea demasiado evidente, más que nada para no molestarla y mantener la paz en casa. Ellos forman un matrimonio tradicional, donde los roles están muy bien definidos y cada uno sabe el papel que juega. Bien mirado, se podría decir que en el matrimonio de mis suegros, ella es la que manda. Ella manda en casa, ella decide cuando cambiar una cosa de casa, o comprar una cosa nueva, etc. Ella es mandona y la que paga las consecuencias es la criada de la casa, la paquita, aunque tiene casi 60 años. Él es un marido que evita los problemas con su esposa y, por ello, le deja las mayorías de las responsabilidades a ella, que por supuesto, su único oficio es el de ama de casa. Ana es hija única y ellos son bastante ricos.
Le propuse a Ana un matrimonio conducido por ella. En inglés, una Led female relationship, una relación dirigida por la mujer. Como nosotros íbamos a casarnos, sería más concretamente un led female marriage (o Wife Led Marriage) un matrimonio dirigido solo por la mujer. Se lo dije un mes antes de la boda, cuando la mayoría de los gastos y compromisos ya estaban hechos. Yo había investigado mucho en Internet, y sabía que muchas mujeres, cuando el novio o el marido se lo proponen, no lo aceptan de buen grado, o incluso, lo rechazan abiertamente. Parece increíble pero es así. Así que tenía algo de miedo. Si Ana se lo tomaba mal, podía anular la boda.Y yo no deseaba eso para nada.
Los dos pertenecíamos a la burguesía, los dos teníamos título universitario, los dos éramos bien parecidos, los dos hacíamos deportes para estar en forma y no engordar. En fin, una pareja perfecta.
Se lo propuse un viernes por la tarde. Ella me miraba con los ojos fuera de la órbita. No daba crédito a sus oídos. Creo que si le hubiera dicho que yo no era en realidad un hombre, sino una mujer convertida en hombre, no se hubiera extrañado tanto.
Estábamos en nuestra futura casa. Ya la teníamos toda amueblada y con casi todos los complementos necesarios (muebles, cortinas, electrodomésticos, juegos sábanas, etc.) para entrar a vivir. Fue una boda preparada con mucha antelación. Una de las cosas que teníamos era el ordenador con conexión a internet, así que, para sacarla del estupor, y por aquello de que más vale una imagen que mil palabras, le sugerí que lo conectase y buscase términos como femdom. Un poco a regañadientes, pero aceptó. Como la mayoría de las páginas y blogs sobre el tema están en inglés, y ella lo habla y entiende bastante bien, pronto encontró información. Se pasó varias horas mirando la pantalla del ordenador. Eran ya las diez de la noche y mis jugos gástricos estaban más inquietos que un león encerrado en una pajarera. Desde las 7 de la tarde ella estaba mirando la pantalla del ordenador, pasando de una web a otra, maltratando el mouse y yo, sin decir una palabra.
Ana debió sentir mi inquietud, o quizás ella también empezaba a sentir hambre, que me dijo:
- Encárgate de comprar una pizza y una cerveza para beber.
Así de sencillo, rotundo y tajante. Nada de cariño, cielo y amorcito, esas palabras cariñosas con las que solíamos dirigirnos el uno al otro. Comió la pizza frente a la pantalla del ordenador, y prosiguió durante el resto de la noche. Solo hizo una pausa hacia la medianoche de una media hora para descansar. Aprovechó la misma para hablar conmigo.
- No sabía que tenía tendencias masoquistas. Siempre sospeché que te veías con otras, pero no tenía pruebas, pero ahora la cosa es muy diferente.
La situación era la siguiente: Ana estaba mediatizada por la actitud de sus padres con respecto a la sexualidad, y deseaba llegar virgen al matrimonio. Es por ello por lo que, en ese momento en que me hablaba, era virgen. Su ideal de matrimonio era la de las dos parejas de chicos que cantan "Amo a Laura". Yo, por el contrario, pese a ser novio formal, pegaba una canita al aire de vez en cuando con alguna antigua amiga. Así que Ana había acertado en la diana. Confesé mis culpas, pero a ella no parecía interesarle mucho insistir en el tema.
- ¿Por qué me has propuesto este tema?Durante unos interminables minutos hubo un espeso silencio entre los dos, minutos que, como se suele decir, a mi me parecieron horas. Ella interrumpió el pesado silencio:
- Porque siempre me gustó materializar esos deseos íntimos que yo tenía. Mis relaciones con otras chicas nunca fueron muy placenteras, eran simplemente un desahogo sexual que una relación plena. Pero tampoco me veo en un matrimonio tradicional como el que tu imaginas- dije.
- ¿Estas seguro de que eso es lo que deseas? Quiero que entiendas que si acepto, tengo que buscar la manera de que no haya vuelta atrás, de que no cambies de opinión de aquí unos meses.En este punto, dio por terminada la conversación y volvió frente a la pantalla del ordenador. A las cuatro y media de la mañana, decidió volver a la casa de sus padres. Habíamos estado durante 1o horas en nuestro futuro domicilio, y la mayor parte del tiempo sin hablar. Ella mirando la pantalla del ordenador, y yo sin hacer nada, más aburrido que una ostra. Ella me reprendió un par de veces por incordiar. No se si se estaba metiendo en el papel de dominanta o no.
- ¿Que quieres decir?
- Estoy sopesando la posibilidad de que si acepto tu propuesta, buscar la manera de hacer de esta situación nueva, me refiero a un matrimonio femdom, una situación irreversible.
- ¿Y como harías eso?
-La única manera que encuentro sería grabar unos vídeos en que tu ocuparías una situación muy humillante, y que yo los guardara, y si alguna vez cambias de opinión, yo los difundiría por internet, con pelos y señales, es decir, con tu nombre y todos tus datos personales.
-¿Una especie de chantaje?- dije yo.
-Podría llamarse así, pero también tienes que tener en cuenta que tu me has ofrecido esa posibilidad, no yo a ti. Si hubieras cerrado esa boca y tus sueños eróticos hubiesen quedado como eso, unos sueños eróticos y nada más, no estaría planteándote eso que tu llamas chantaje. Por eso es muy importante que te asegures de que eso es realmente lo que deseas, y no es fruto de un calentón momentáneo. Si quieres tomarte un poco de tiempo para pensártelo...
- No. Estoy firmemente decidido.
- Bueno,pues recuerda siempre que tuya fue la idea, no mía. No lo olvides.
-No lo olvidaré
Bajamos al garaje por el ascensor, y al llegar frente a mi coche, un Mercedes 2000k de 184cv nuevito de trinki, me pidió las llaves del coche. Me quedé tan asombrado, tan estupefacto, tan paralizado por lo asombroso de la petición que durante muchos segundos me quedé si habla. Al final contesté:
- Ni hablar del peluquínY se puso a controlar el tiempo en el reloj. Tarde un minuto o así en darle las llaves del coche. Yo sabía que Ana conducía muy bien, pero nunca hubiera dejado mi coche ni a mi mejor amigo. Subimos al vehículo, pero esta vez en lugares diferentes a como solíamos ir: ella en el asiento del piloto, y yo de acompañante. Arrancó el auto y lo dirigió hacia la rampa de salida, abrió la puerta con el mando a distancia, y una vez la puerta abierta, aceleró al máximo, y el vehículo subió la empinada rampa dando un salto hacia delante. El Mercedes salió por la puerta del garaje como un toro bravo del toril. Yo creí que nos estampábamos contra el edificio de enfrente, pero no, en el último segundo Ana dobló el volante y el coche enderezó y enfiló la calle. Menos mal que nadie pasaba por la acera a aquellas altas horas, de lo contrario, la noche habría terminado mal.
- Mira, te lo voy a decir claramente -dijo ella.- Hay dos opciones: o salgo conduciendo de aquí tu coche camino de mi casa, o me voy a casa en taxi. Si eliges la primera, seguiré considerando tu petición. Si eliges la segunda, rompo nuestra relación y anulo la boda. No hay una tercera posibilidad, y no voy a estar más de un minuto o dos esperando a que te decidas. Si no hay una respuesta en dos minutos, salgo por la puerta caminando y me voy a casa en taxi. Tú decides.
Condujo a toda velocidad, nada imposible a las cinco de la mañana, pero se saltó bastantes semáforos en rojo, con bastante suerte para ambos, especialmente para mi, porque, si salvaba la vida, podía perder mi precioso coche. Pero, a pesar de mis temores, llegamos a casa muy bien. "Hubo suertecilla", pensé.
Se bajó del coche, y me dijo:
- Espera un poco. Enseguida vengo. Se metió en el portal, y a los pocos minutos, salió con su cochecito, un Mercedes clase A. Lo puso justo al lado del mio, se bajó, y me dijo tendiéndome las llaves del suyo:
- Cariño, vamos a cambiar de coche.
- Pero como, ¿cambiar de coche? No puedo hacerlo. El mío es nuevo y...
Me interrumpió.
Así lo hicimos. Intercambiamos las llaves de los coches, ella se subió al mío, y sin decir nada, lo metió en su garaje. La vi después desde el portal al tiempo que me señalaba el móvil. Sonó mi aparato, lo tomé y me dijo:
- ¿Que me propusistes hace apenas unas pocas horas? ¿Era un juego nada más?
- No, mi vida. Pero cambiar el coche, me parece excesivo.
- Mira, te lo digo claro, Si no haces lo que te mando, anulo la boda y cuento a todo el mundo lo que hoy me propusistes.
- ¡No! Esta bien, cariño. Cambiamos de coche.
- Paso mañana a recogerte a eso de las 7. Hasta mañana.
Y sin decir nada más, agitó su mano derecha en señal de despedida y se fue hacia los ascensores.
PARA CONTINUAR
sábado, 26 de febrero de 2011
My Story
Mi historia.
Los estudios nos muestran que los hombres piensan cientos de veces al día en el sexo (muchas veces más que la media de las mujeres). La primera vez que oí sobre estos estudios, tuve una mala época porque me lo creí. Me asombraba como mi marido podía pensar en el sexo cientos de veces al día pero solo mostraba ínterés sexual en mí una odos veces al mes. Entonces leí otro estudio que decía que el hombre medio eyacula desde unas pocas veces a la semana a una vez al día o más. Recuerdo que al principio de nuestro matrimonio mi marido estaba en la parte superior de esa escala. Me preguntaba como su biología pudo haber cambiado tan drásticamente en los últimos 7 años.
Mi marido apenas parecía percatarse de mi existencia. Me di cuenta de que mientras él era el centro de mis pensamientos, yo apenas estaba en la periferia de los suyos. Primero estaba furiosa con este pensamiento y después curiosa. Lo primero que pensé es que tenía un affair. Me fui a la oficina de mi marido que está solo a unos bloques de edificios de casa, así que fue fácil para mi verificar que estaba en la oficina en esas noches en que él decía que se quedaba a trabajar hasta tarde. Entonces empecé a hurgar en busca de pistas sobre un posible afair. Lo que encontré en su oficina me asustó. ¡PORNOGRAFÍA!
La mayor parte de la pornografía era lo usual - bellas mujeres desnudas con pechos firmes y culos que sobresalen. Odiaba mirarlas. Había dado a luz a dos de sus hijos y aunque me consideraba a mí misma como moderadamente atractiva, no era rival para esas mujeres con apariencia de Barbies con las que él estaba obviamente fantaseando y comparándolas conmigo. Esto hizo que casi llegara a odiarle. Tan solo al pensar que había dedicado los 7 años de casada a nuestro matrimonio, a nuestra familia y a él y que prefería esas chicas de papel satinado que no hicieron nada por él, me irritaba los nervios. Habría tenido que trabajar dos o más horas diarias para simplemente empezar competir con ellas. ¿Y porqué tendría que empezar a competir con ellas? Criaba los chicos, cuidaba mi casa y cocinaba sus comidas. Mientras tanto, él malgastaba sus energías sexuales en esas brillantes fotografías demujeres que no hicieron nada por él excepto desnudar sus traseros para él en las páginas de esas revistas de mala calidad.
Yo tenía ideas preconcebidas sobre la clase de hombres que compraban esa clase de revistas. Mi marido parecía no cuadrar en esas ideas. Él era muy respetado en la comunidad, inteligente, atlético, trabajador y protector de su familia. Parecía tener un alto estándar moral y muy activo en nuestra iglesia. Era el tipo de hombre con el que una mujer se sentiría orgullosa de estar casada. A pesar de que viví con él la experiencia de su carácter impío, la pereza y el abandono en que a veces dejaba la casa, mi imagen de él nunca había incluido lo que yo ojeé en las páginas de sus revistas.
Fui presa de la desesperación hasta que llegué al fondo del pozo. Entonces vi un par de revistas que eran diferentes de las otras. Representaban a mujeres dominantes (dóminas) y hombres sumisos, tanto en dibujos como en historias. Algunas de las mujeres fotografiadas eran altas y bellas, del tipo de Amazonas como Xena, la princesa guerrera, pero otras no eran tan atractivas como yo. Muchas de las historias y fotografías representaban a mujeres sirviendo a hombres en formasen las que yo nunca me imaginaría a un hombre sirviéndome -cocinando, limpiando, dando masajes- y siendo castigados si sus servicios no cuadraban con lo esperado por esas implacables mujeres. Esto me convenía.
No estaba segura de que hacer en esa situación. Una parte de mí estaba furiosa y quería enfrentarse a mi marido y obligarle a explicarse. Otra parte de mí quería olvidarlo todo. Estaba demasiado avergonzada en confiarlo a nadie. Devolví las revistas a su sitio y pasé las siguientes semanas tratando de pensar que hacer al respecto.
Gracias a Internet encontré la solución. Empecé mi investigación. Era unja fuente anónima y llena de información. Encontré que mi situación no era tan inusual como me imaginaba, y que el comportamiento de mi marido tampoco lo era. Solucioné mi problema e hice de mi marido una mejor esposa.
Me sorprendió la cantidad de cosas que aprendí. Al tiempo que formulé mi plan, a menudo dudaba de mi misma. A menudo pensé que no saldría bien. Él es tan macho, tan fuerte, tan independiente. Cuando dudaba, recordaba estas revistas y todo lo que aprendí en mi investigación. Recordaba mi ira y el modo en que me había tratado, en que me había tomado el pelo y me engañó en su afecto. Estaba preparada.
Un sábado por la noche, cuando él estaba sentado en el sofá esperando a que le hiciera la cena, llevé a los chicos a casa de mi hermana y pasé por su oficina para recoger sus revistas. Durante la cena le dije que tenía algo que discutir con él que requería toda su atención. Le dije que teníamos que reunirnos en el dormitorio cuando acabáramos de cenar. Me preguntó sobre que teníamos que hablar. Utilicé un tono de voz bastante severo y me encantó ver su semblante nervioso. Ni protestó ni discutió.
Una vez en el dormitorio, le dije que se sentara en la cama. Quería mirarle de arriba a abajo. Le miré a los ojos y dije: "Yo pienso que tienes un problema que está afectando anuestro matrimonio y no vamos a abandonar esta habitación hasta que hagamos algo para solucionarlo". Empezó a decir algo pero levanté mi mano para cortarle: "¿Sabes cuantas veces eyacula un hombre de tipo medio?"
Fue solo una fracción de segundo, pero lo vi bajar sus ojos y enrojecer. Entonces adquirió una postura como de indignación y dijo: "¿De que demonios estás hablando?" Levanté mi mano para pararle y me fui al otro lado de la cama donde había puesto las revistas y las puse en la cama a su lado.
"Explicame esto", le exigí. "Y ni siquiera pienses en mentirme". Se quedó sin palabras. Durante un minuto casi me apiadé de él. Casi cedí. Pero entonces decidí disfrutar de su derrota. Me incliné sobre él y le apunté con mi dedo a la cara. "Bien, ¿que tienes que decir?" Otra vez nada. Le miré fijamente a la cara durante otro largo momento y dije: "Okay, te haré otra pregunta más fácil. ¿Con que frecuencia te masturbas?
Me miró de abajo a arriba y trató de decir algo. No pudo. Abrió la boca tratando de decir algo y su cara se volvió de color rojo. Estaba sin respiración. Esto me recordó cuando una tarde, en nuestra primera cita, yo llevaba un nuevo vestido de noche que, tengo que admitirlo, me sentaba muy bien. Cuando vino a recogerme y me vio allí parada en aquel vestido de noche, se quedó sin respiración y sin palabras, con la boca abierta como ahora. Era una mirada de asombro e impotencia que no había visto desde entonces. Y ahora,nueve años y dos niños más tarde, allí estaba esa mirada otra vez. Sentí un poder que no había sentido durante años. Era raro y excitante.
Decidí ir un poco más despacio para que se le desatara la lengua. Me senté en la cama a su lado, cogí su barbilla con mi mano y cariñosamente le dije que estaba todo bien si me lo contaba, que necesitaba saberlo todo con el fin de mejorar nuestro matrimonio. Respiró profundamente y me dijo: "Quizás una vez o dos al mes", susurró. Levanté su barbilla y le miré directamente a los ojos.
"Díme la verdad". Se tomó unos minutos pero al final elevó el número a un par de veces a la semana. Todavía no estaba segura pero era un número creíble, que yo podía aceptar de momento. Le dije que no podía tolerarlo más.Le dije que Dios había aceptado este matrimonio como legítimo y que su energía sexual desperdiciada y su hábito de masturbación era una violación del sagrado matrimonio. Luego me llegó la inspiración de lo que podría determinar su total sumisión hacia mi: "¿Que crees que pensará la gente si se entera de todo esto?"
"No se lo digas a nadie", imploró
Me levanté y me paré de pie con las manos en jarras. "Bien, entonces necesitamos hacer algo al respecto. "¿No estás de acuerdo? Asintió con la cabeza.
Pensé que era el momento de la verdad. Había llegado hasta este punto y todo había salido muy bien, tal como planeé, o incluso mejor. Levanté su barbilla hacia mi cara otra vez. Necesitas un poco de disciplina, ¿no?
Allí estaba otra vez esa boca bien abierta.Esto envió un escalofrío de placer por mi columna vertebral hasta mi ingle. Le ordené que se levantara y que fuera a mi despacho y que trajera el cepillo de madera que yo había comprado con tal propósito. Me volví a sentar en la cama y le ordené que permaneciera de pie junto a mí. "¿Bájate los pantalones?" Dudó. "AHORA", le ordené. Desató su cinturón y dejó caer sus pantalones hasta el suelo. "Los calzoncillos también", le dije.
Pienso que por parte de los dos todo se sentía como extrañamente inevitable. No protestó. No dijo que me estaba comportando de una manera ridícula. Simplemente bajó sus calzoncillos y se puso rojo como la grana.
"¿Que está pasando aquí?", pregunté. Tenía la polla tiesa.
"No era mi intención que esto sucediera", balbuceó.
"No estará así por mucho tiempo", le aseguré. Entonces di unas palmaditas en mi regazo con el cepillo para el cabello. Su mirada era confusa y mi confianza empezó a decaer. Entonces le miré fijamente, allí estaba plantado de pie y parecía tan estúpido con sus calzoncillos en los tobillos, que simplemente di unos golpecitos con más autoridad en mi regazo. Tomó su lugar en mi regazo sin decir una palabra.
Mis primeros golpes fueron una mera tentativa y, por lo tanto, élno emitió ningún sonido de queja. Golpeé más fuerte. Ahora si se quejó y pude sentir como su erección disminuyó. No había nada agradable para él hasta ahora.
Mientras le golpeaba dejé vagar mi mente rememorando el modo en el que él me había ignorado durante los dos últimos años, como me había ignorado mientras se la pelaba regularmente con aquellas fotografías. Cuatro docenas más de duros golpes. Su trasero estaba de un color rojo brillante y las ronchas fueron tomando forma. Él se retorcía inutilmente pidiendo que me detuviera. Fue catártico para mí. Toda la furia que había estado almacenando salió.
Por último empezó a llorar. Paré y ledije que ya podía ponerse de pie. Su erección hacía tiempo que se había ido, y sus ojos estaban acuosos y rojos. Tan pronto como se puso de pie, se arrodilló y abrazó mis piernas. Estaba allí arrodillado, disculpándose profundamente al tiempo que yo acariciaba sus cabellos con mis dedos.
Con mi furia abatida, en aquel momento le amé de una manera más fuerte en que lo había hecho desde hace años. Todas las frustraciones, dudas e ira que yo había experimentado hacia él habían desaparecido y nunca más se interpusieron entre yo y mi amor por él. Sentí unas ganas tremendas de empujar su cara hacia mi ingle y hacer que me de placer con su lengua (él no me lo había hecho durante años). Pero me contuve. Esto podría venir más tarde.
Le dije que se pusiera de pie, cara a una esquina del dormitorio y que meditara sobre lo que había hecho y lo que había pasado en aquella habitación. Lo hizo sin un sonido de protesta. Trató de suavizar sus nalgas acariciándolas con sus manos. "No", le dije, "pon tus manos a los lados". Realmente se le veía lindo allí de pie con su culo rojo brillante, obedeciéndome sin protestar. "Ahora no te muevas", dije. No tardaré mucho en volver."
Bajé a la planta abajo y me hice una taza de té. Cuando volví, le encontré exactamente como le había dejado. Me senté en nuestro sillón de orejas y tomé unos pocos sorbos de té. Él permaneció en silencio. Puse la taza sobre la mesita de noche.
"Ven aquí Patrick", le ordené. Se acercó y se paró enfrente de mi. Se tapaba sus genitales con sus manos.
"¿Puedo vestirme"?" preguntó.
"No cielo." contesté. "Primero tenemos que hablar sobre las reglas. Saca las manos de tus genitales." Tragó saliva y, por supuesto, obedeció.
No me había dado cuenta de la importancia de esa tarde hasta ese momento. La dinámica del poder en nuestra relación había dado un giro brusco y repentino. Como muchas mujeres, había vivido con el miedo a perder mi matrimonio. A consecuencia, yo había puesto mucha más energía en nuestro matrimonio que él. Era injusto y yo estaba resentida, pero lo había aceptado como mi realidad, como algo que no podía cambiar. Durante las semanas anteriores a esa noche, comencé a pensar que podía cambiar las cosas. Estaba mentalmente preparada para establecer la ley y tenía mi lista de reglas escritas. El poder que sentí mientras él permanecía desnudo delante de mi esperando por sus "nuevas reglas" me hicieron emocionalmente preparada.
Cogí su escroto y pene en mis manos y le dije: "Esto no pertenece a tí solo, Patrick. No se lo que entendías antes de esto, pero cuando tu hicistes tus votos de boda,prometistes serme fiel. Esto significa que tu sexo me pertenece. ¿Lo entiendes ahora?" Él asintió silenciosamente. "Dime que lo entiendes", le exigí.
"Lo entiendo," dijo. Su pene se estaba poniendo tieso otra vez, así que supe que tenía su atención dividida.
"Okay, aquí están tus nuevas reglas":
1. No vas a eyacular sin mi conocimiento y permiso. ¿Lo entiendes?"
"Si."
2. "No vas a mentirme ni a engañarme. ¿Entiendes?"
"Si."
3. Voy a guardar estas revistas tuyas escondidas y fuera de tu alcance solo para el caso de que necesites un recuerdo, pero nunca más vas a mirar pornografía. ¿Entendido?"
"Si."
4. Vas a ser un mejor marido de lo que has sido hasta ahora. Vas a prestar más atención a mis necesidades y las de los niños. ¿Entendido?"
"Si."
5. "Yo seré la juez de tu actuación como marido. Será tu mayor prioridad ganar mi aprobación de tu actuación. ¿Entendido?
"Si."
6. "Harás la parte de tu trabajo que te corresponde en esta casa sin quejas y sin necesidad de que se te ruege. ¿Entendido?"
"Si."
"7. "Cuando cumplas mis expectativas serás recompensado; cuando no, serás disciplinado. ¿Aceptas esta disciplina sin rebelarte? ¿Entiendes?"
"Si".
"Ok," le dije "estas son las reglas generales.” No pude aguantarme. y el di un beso. "Bien, hablaremos sobre los detalles más tarde." Le dije que me diera placer con su boca. Le dije que su objetivo era mantenerme al borde de un orgasmo durante la próxima media hora antes de hacerme correr.
Fue el más dulce que había experimentado durante años. Ya que él no tenía manera de comprobar la hora con la cara enterrada, se tomó mucho másde la media hora. Cuando estaba satisfecha, le dejé levantarse. Caricié sus genitales. "Eso estuvo bien, Patrick," le dije, "Pero tu no tendrás ningún orgasmo esta tarde. De hecho," le dije mientras le acariciaba "puede pasar un tiempo antes de que te merezcas uno."
Él sólo gemía. Cuando dejé de tocarle, le besé y le acaricié, y se acurrucó en mi regazo como no había hecho en años. Le dije que había algunos detalles que resolver antes de ir a dormir. Le mostré la carta que había escrito para él y le expliqué el sistema de puntos de mérito y demérito. No protestó. Me fuí a dormir tan pronto acarició y me hizo un masaje en mi espalda. Fue un sueño maravilloso. Por fin conseguí el control de mi matrimonio.
(Continuará… con más de "Vivian's" insights on “Domestic Discipline.”)
Mi marido apenas parecía percatarse de mi existencia. Me di cuenta de que mientras él era el centro de mis pensamientos, yo apenas estaba en la periferia de los suyos. Primero estaba furiosa con este pensamiento y después curiosa. Lo primero que pensé es que tenía un affair. Me fui a la oficina de mi marido que está solo a unos bloques de edificios de casa, así que fue fácil para mi verificar que estaba en la oficina en esas noches en que él decía que se quedaba a trabajar hasta tarde. Entonces empecé a hurgar en busca de pistas sobre un posible afair. Lo que encontré en su oficina me asustó. ¡PORNOGRAFÍA!
La mayor parte de la pornografía era lo usual - bellas mujeres desnudas con pechos firmes y culos que sobresalen. Odiaba mirarlas. Había dado a luz a dos de sus hijos y aunque me consideraba a mí misma como moderadamente atractiva, no era rival para esas mujeres con apariencia de Barbies con las que él estaba obviamente fantaseando y comparándolas conmigo. Esto hizo que casi llegara a odiarle. Tan solo al pensar que había dedicado los 7 años de casada a nuestro matrimonio, a nuestra familia y a él y que prefería esas chicas de papel satinado que no hicieron nada por él, me irritaba los nervios. Habría tenido que trabajar dos o más horas diarias para simplemente empezar competir con ellas. ¿Y porqué tendría que empezar a competir con ellas? Criaba los chicos, cuidaba mi casa y cocinaba sus comidas. Mientras tanto, él malgastaba sus energías sexuales en esas brillantes fotografías demujeres que no hicieron nada por él excepto desnudar sus traseros para él en las páginas de esas revistas de mala calidad.
Yo tenía ideas preconcebidas sobre la clase de hombres que compraban esa clase de revistas. Mi marido parecía no cuadrar en esas ideas. Él era muy respetado en la comunidad, inteligente, atlético, trabajador y protector de su familia. Parecía tener un alto estándar moral y muy activo en nuestra iglesia. Era el tipo de hombre con el que una mujer se sentiría orgullosa de estar casada. A pesar de que viví con él la experiencia de su carácter impío, la pereza y el abandono en que a veces dejaba la casa, mi imagen de él nunca había incluido lo que yo ojeé en las páginas de sus revistas.
Fui presa de la desesperación hasta que llegué al fondo del pozo. Entonces vi un par de revistas que eran diferentes de las otras. Representaban a mujeres dominantes (dóminas) y hombres sumisos, tanto en dibujos como en historias. Algunas de las mujeres fotografiadas eran altas y bellas, del tipo de Amazonas como Xena, la princesa guerrera, pero otras no eran tan atractivas como yo. Muchas de las historias y fotografías representaban a mujeres sirviendo a hombres en formasen las que yo nunca me imaginaría a un hombre sirviéndome -cocinando, limpiando, dando masajes- y siendo castigados si sus servicios no cuadraban con lo esperado por esas implacables mujeres. Esto me convenía.
No estaba segura de que hacer en esa situación. Una parte de mí estaba furiosa y quería enfrentarse a mi marido y obligarle a explicarse. Otra parte de mí quería olvidarlo todo. Estaba demasiado avergonzada en confiarlo a nadie. Devolví las revistas a su sitio y pasé las siguientes semanas tratando de pensar que hacer al respecto.
Gracias a Internet encontré la solución. Empecé mi investigación. Era unja fuente anónima y llena de información. Encontré que mi situación no era tan inusual como me imaginaba, y que el comportamiento de mi marido tampoco lo era. Solucioné mi problema e hice de mi marido una mejor esposa.
Mi Solución
Me sorprendió la cantidad de cosas que aprendí. Al tiempo que formulé mi plan, a menudo dudaba de mi misma. A menudo pensé que no saldría bien. Él es tan macho, tan fuerte, tan independiente. Cuando dudaba, recordaba estas revistas y todo lo que aprendí en mi investigación. Recordaba mi ira y el modo en que me había tratado, en que me había tomado el pelo y me engañó en su afecto. Estaba preparada.
Un sábado por la noche, cuando él estaba sentado en el sofá esperando a que le hiciera la cena, llevé a los chicos a casa de mi hermana y pasé por su oficina para recoger sus revistas. Durante la cena le dije que tenía algo que discutir con él que requería toda su atención. Le dije que teníamos que reunirnos en el dormitorio cuando acabáramos de cenar. Me preguntó sobre que teníamos que hablar. Utilicé un tono de voz bastante severo y me encantó ver su semblante nervioso. Ni protestó ni discutió.
Una vez en el dormitorio, le dije que se sentara en la cama. Quería mirarle de arriba a abajo. Le miré a los ojos y dije: "Yo pienso que tienes un problema que está afectando anuestro matrimonio y no vamos a abandonar esta habitación hasta que hagamos algo para solucionarlo". Empezó a decir algo pero levanté mi mano para cortarle: "¿Sabes cuantas veces eyacula un hombre de tipo medio?"
Fue solo una fracción de segundo, pero lo vi bajar sus ojos y enrojecer. Entonces adquirió una postura como de indignación y dijo: "¿De que demonios estás hablando?" Levanté mi mano para pararle y me fui al otro lado de la cama donde había puesto las revistas y las puse en la cama a su lado.
"Explicame esto", le exigí. "Y ni siquiera pienses en mentirme". Se quedó sin palabras. Durante un minuto casi me apiadé de él. Casi cedí. Pero entonces decidí disfrutar de su derrota. Me incliné sobre él y le apunté con mi dedo a la cara. "Bien, ¿que tienes que decir?" Otra vez nada. Le miré fijamente a la cara durante otro largo momento y dije: "Okay, te haré otra pregunta más fácil. ¿Con que frecuencia te masturbas?
Me miró de abajo a arriba y trató de decir algo. No pudo. Abrió la boca tratando de decir algo y su cara se volvió de color rojo. Estaba sin respiración. Esto me recordó cuando una tarde, en nuestra primera cita, yo llevaba un nuevo vestido de noche que, tengo que admitirlo, me sentaba muy bien. Cuando vino a recogerme y me vio allí parada en aquel vestido de noche, se quedó sin respiración y sin palabras, con la boca abierta como ahora. Era una mirada de asombro e impotencia que no había visto desde entonces. Y ahora,nueve años y dos niños más tarde, allí estaba esa mirada otra vez. Sentí un poder que no había sentido durante años. Era raro y excitante.
Decidí ir un poco más despacio para que se le desatara la lengua. Me senté en la cama a su lado, cogí su barbilla con mi mano y cariñosamente le dije que estaba todo bien si me lo contaba, que necesitaba saberlo todo con el fin de mejorar nuestro matrimonio. Respiró profundamente y me dijo: "Quizás una vez o dos al mes", susurró. Levanté su barbilla y le miré directamente a los ojos.
"Díme la verdad". Se tomó unos minutos pero al final elevó el número a un par de veces a la semana. Todavía no estaba segura pero era un número creíble, que yo podía aceptar de momento. Le dije que no podía tolerarlo más.Le dije que Dios había aceptado este matrimonio como legítimo y que su energía sexual desperdiciada y su hábito de masturbación era una violación del sagrado matrimonio. Luego me llegó la inspiración de lo que podría determinar su total sumisión hacia mi: "¿Que crees que pensará la gente si se entera de todo esto?"
"No se lo digas a nadie", imploró
Me levanté y me paré de pie con las manos en jarras. "Bien, entonces necesitamos hacer algo al respecto. "¿No estás de acuerdo? Asintió con la cabeza.
Pensé que era el momento de la verdad. Había llegado hasta este punto y todo había salido muy bien, tal como planeé, o incluso mejor. Levanté su barbilla hacia mi cara otra vez. Necesitas un poco de disciplina, ¿no?
Allí estaba otra vez esa boca bien abierta.Esto envió un escalofrío de placer por mi columna vertebral hasta mi ingle. Le ordené que se levantara y que fuera a mi despacho y que trajera el cepillo de madera que yo había comprado con tal propósito. Me volví a sentar en la cama y le ordené que permaneciera de pie junto a mí. "¿Bájate los pantalones?" Dudó. "AHORA", le ordené. Desató su cinturón y dejó caer sus pantalones hasta el suelo. "Los calzoncillos también", le dije.
Pienso que por parte de los dos todo se sentía como extrañamente inevitable. No protestó. No dijo que me estaba comportando de una manera ridícula. Simplemente bajó sus calzoncillos y se puso rojo como la grana.
"¿Que está pasando aquí?", pregunté. Tenía la polla tiesa.
"No era mi intención que esto sucediera", balbuceó.
"No estará así por mucho tiempo", le aseguré. Entonces di unas palmaditas en mi regazo con el cepillo para el cabello. Su mirada era confusa y mi confianza empezó a decaer. Entonces le miré fijamente, allí estaba plantado de pie y parecía tan estúpido con sus calzoncillos en los tobillos, que simplemente di unos golpecitos con más autoridad en mi regazo. Tomó su lugar en mi regazo sin decir una palabra.
Mis primeros golpes fueron una mera tentativa y, por lo tanto, élno emitió ningún sonido de queja. Golpeé más fuerte. Ahora si se quejó y pude sentir como su erección disminuyó. No había nada agradable para él hasta ahora.
Mientras le golpeaba dejé vagar mi mente rememorando el modo en el que él me había ignorado durante los dos últimos años, como me había ignorado mientras se la pelaba regularmente con aquellas fotografías. Cuatro docenas más de duros golpes. Su trasero estaba de un color rojo brillante y las ronchas fueron tomando forma. Él se retorcía inutilmente pidiendo que me detuviera. Fue catártico para mí. Toda la furia que había estado almacenando salió.
Por último empezó a llorar. Paré y ledije que ya podía ponerse de pie. Su erección hacía tiempo que se había ido, y sus ojos estaban acuosos y rojos. Tan pronto como se puso de pie, se arrodilló y abrazó mis piernas. Estaba allí arrodillado, disculpándose profundamente al tiempo que yo acariciaba sus cabellos con mis dedos.
Con mi furia abatida, en aquel momento le amé de una manera más fuerte en que lo había hecho desde hace años. Todas las frustraciones, dudas e ira que yo había experimentado hacia él habían desaparecido y nunca más se interpusieron entre yo y mi amor por él. Sentí unas ganas tremendas de empujar su cara hacia mi ingle y hacer que me de placer con su lengua (él no me lo había hecho durante años). Pero me contuve. Esto podría venir más tarde.
Le dije que se pusiera de pie, cara a una esquina del dormitorio y que meditara sobre lo que había hecho y lo que había pasado en aquella habitación. Lo hizo sin un sonido de protesta. Trató de suavizar sus nalgas acariciándolas con sus manos. "No", le dije, "pon tus manos a los lados". Realmente se le veía lindo allí de pie con su culo rojo brillante, obedeciéndome sin protestar. "Ahora no te muevas", dije. No tardaré mucho en volver."
Bajé a la planta abajo y me hice una taza de té. Cuando volví, le encontré exactamente como le había dejado. Me senté en nuestro sillón de orejas y tomé unos pocos sorbos de té. Él permaneció en silencio. Puse la taza sobre la mesita de noche.
"Ven aquí Patrick", le ordené. Se acercó y se paró enfrente de mi. Se tapaba sus genitales con sus manos.
"¿Puedo vestirme"?" preguntó.
"No cielo." contesté. "Primero tenemos que hablar sobre las reglas. Saca las manos de tus genitales." Tragó saliva y, por supuesto, obedeció.
Las Reglas
No me había dado cuenta de la importancia de esa tarde hasta ese momento. La dinámica del poder en nuestra relación había dado un giro brusco y repentino. Como muchas mujeres, había vivido con el miedo a perder mi matrimonio. A consecuencia, yo había puesto mucha más energía en nuestro matrimonio que él. Era injusto y yo estaba resentida, pero lo había aceptado como mi realidad, como algo que no podía cambiar. Durante las semanas anteriores a esa noche, comencé a pensar que podía cambiar las cosas. Estaba mentalmente preparada para establecer la ley y tenía mi lista de reglas escritas. El poder que sentí mientras él permanecía desnudo delante de mi esperando por sus "nuevas reglas" me hicieron emocionalmente preparada.
Cogí su escroto y pene en mis manos y le dije: "Esto no pertenece a tí solo, Patrick. No se lo que entendías antes de esto, pero cuando tu hicistes tus votos de boda,prometistes serme fiel. Esto significa que tu sexo me pertenece. ¿Lo entiendes ahora?" Él asintió silenciosamente. "Dime que lo entiendes", le exigí.
"Lo entiendo," dijo. Su pene se estaba poniendo tieso otra vez, así que supe que tenía su atención dividida.
"Okay, aquí están tus nuevas reglas":
1. No vas a eyacular sin mi conocimiento y permiso. ¿Lo entiendes?"
"Si."
2. "No vas a mentirme ni a engañarme. ¿Entiendes?"
"Si."
3. Voy a guardar estas revistas tuyas escondidas y fuera de tu alcance solo para el caso de que necesites un recuerdo, pero nunca más vas a mirar pornografía. ¿Entendido?"
"Si."
4. Vas a ser un mejor marido de lo que has sido hasta ahora. Vas a prestar más atención a mis necesidades y las de los niños. ¿Entendido?"
"Si."
5. "Yo seré la juez de tu actuación como marido. Será tu mayor prioridad ganar mi aprobación de tu actuación. ¿Entendido?
"Si."
6. "Harás la parte de tu trabajo que te corresponde en esta casa sin quejas y sin necesidad de que se te ruege. ¿Entendido?"
"Si."
"7. "Cuando cumplas mis expectativas serás recompensado; cuando no, serás disciplinado. ¿Aceptas esta disciplina sin rebelarte? ¿Entiendes?"
"Si".
"Ok," le dije "estas son las reglas generales.” No pude aguantarme. y el di un beso. "Bien, hablaremos sobre los detalles más tarde." Le dije que me diera placer con su boca. Le dije que su objetivo era mantenerme al borde de un orgasmo durante la próxima media hora antes de hacerme correr.
Fue el más dulce que había experimentado durante años. Ya que él no tenía manera de comprobar la hora con la cara enterrada, se tomó mucho másde la media hora. Cuando estaba satisfecha, le dejé levantarse. Caricié sus genitales. "Eso estuvo bien, Patrick," le dije, "Pero tu no tendrás ningún orgasmo esta tarde. De hecho," le dije mientras le acariciaba "puede pasar un tiempo antes de que te merezcas uno."
Él sólo gemía. Cuando dejé de tocarle, le besé y le acaricié, y se acurrucó en mi regazo como no había hecho en años. Le dije que había algunos detalles que resolver antes de ir a dormir. Le mostré la carta que había escrito para él y le expliqué el sistema de puntos de mérito y demérito. No protestó. Me fuí a dormir tan pronto acarició y me hizo un masaje en mi espalda. Fue un sueño maravilloso. Por fin conseguí el control de mi matrimonio.
(Continuará… con más de "Vivian's" insights on “Domestic Discipline.”)
FIN
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