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sábado, 15 de marzo de 2014

Encontrado en la red

Esta historia la encontré en la red (en inglés) y es anónima y, por lo tanto, de dominio público, por lo que puede ser reproducida de cualquier modo. Sólo para adultos. La he desarrollado mucho y cambiado a mi gusto, de tal modo que mi historia es muy diferente de la original.

En 2005 tuve una revelación. Me di cuenta de que mi compañera, Emma, es superior a mi en todos los aspectos de la vida y en cualquier momento y, los esfuerzos que desperdicié resistiendo su naturaleza controladora y discutiendo sus decisiones estarían mejor invertidos en trabajar tan duro como sea posible para hacerla feliz. Desde que acepté su superioridad he sido un compañero más atento y colaborador y nuestra relación está floreciendo de nuevo. Nos casaremos pronto y espero tener una vida de servidumbre feliz. Quiero tomar las cosas en la medida de lo posible en esta dirección y ser feliz aceptando sus otros amantes. De hecho, consideraría un privilegio ser capaz de mimarla y ayudarla a prepararse para una cita, pagar los gastos y pasar la noche limpiando la casa. Si nada de esto sucede, será debido a Emma. Aunque quisiera ser tratado en muchos aspectos como un felpudo, también me gustaría que nuestra relación estuviera repleta de amor y comprensión. Se nos presentarán desafios y todo esto es nuevo para mi, ya que previamente he sido muy positivo en mis relaciones.

Continúa.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Tener un amante o no

Últimamente, he estado fantaseando más y más sobre tener un amante. No es que no tenga sexo con mi querido hubby o que quiera tener más sexo con otro hombre. Para mi, no es eso lo que hace que tener un amante sea tan caliente. Lo que encuentro total y absolutamente caliente de tener un amante es el aspecto de forzoso que tiene el tema. Veamos, no soy el tipo de esposa que deja a su sub y tiene una cita y le deja encerrado en casa en una jaula mientras tiene una sesión fantástica de sexo con alguien más. ¡Oh no! Me gustaría tenerle a él delante y en el centro, tomando parte en la acción muy de cerca. Para mi, el punto central de tener un amante sería la más absoluta humillación y el completo control del acto. Forzarle a estar atado a una silla, amordazado, y obligarle a mirarme a los ojos con detenimiento mientras yo disfrutaría de un joven y caliente macho. Pero mi atracción por esto va más allá que esto.


Yo, como mi amiga bloguera Catwoman, hemos tenido durante mucho tiempo una fantasía de hacer una escena BI forzada con mi subby. Quiero forzar la escena bi un poco más allá y hacer que mi sub participe realmente en mi aventura sexual con otro. Quiero usarle como mi pequeño calentador y entonces obligarle a ser atado al final de la cama de tal modo que esté tan cerca de la acción que no se pierda nada.

Una vez el joven macho es listo para eyacular, uso mi subby como el recogedor de semen. Lo que hace esto aún más delicioso es que mi amor no es ni siquiera un bi-curioso. Él no tiene ninguna clase de fantasía sobre tener relaciones con otro hombre. A él le encanta verse forzado a hacer casi cualquier cosa, y yo voy a aprovechar esta pequeña perversión suya al máximo.

Leyendo sobre el cuckolding en Internet, me enteré de que la mayor parte de los toros son solo tipos regulares o ellos mismos son Doms. No se si está bien o mal el hacerlo, pero por si me decido a ponerle los cuernos a mi hubby, estoy buscando un toro sumiso. Para mi, la perfecta experiencia de ponerle los cuernos sería otro varón sumiso al cual pueda forzar a hacer cosas sucias y desagradables para merecerse tener sexo conmigo. Encontraría un tipo bonito, hermoso y heterosexual y al que no le importe follar. Él también debe ser un poco homofóbico y que no tenga ninguna fantasía sobre tener relaciones con otro hombre. Deseo notar la batalla en su mente y quiero verle pelear consigo mismo cuando le obligue a suplicarme para que su polla sea lamida por otro hombre. YUMMY!!

¡Que CALIENTE sería tener a mi subby atado a una silla en la esquina, siendo obligado  a mirar atentamente mientras su esposa domina a su amante, oír las burlas y las bromas de él hasta que él me suplique que le permita chupar la polla de mi amante! Puedes obtener cualquier cosa, y no exagero, cuando él quiere eyacular.

sábado, 27 de agosto de 2011

"Mi" hija

"¿El señor Lopes?"

La enfermera preguntó mi nombre con aire de duda.

"Si, yo soy".

La enfermera me miró de arriba a abajo con cara de dudas y extrañeza. Permaneció unos segundos en silencio, sin saber que decir, consternada.

"Su mujer ha tenido una niña, y tanto ella como la madre están muy bien. Vaya a la habitación, donde le están esperando."

Se notaba que tenía el discursito bien aprendido y memorizado. Parecía que esto le aliviaba, como si volver a la rutina fuese algo conocido a lo que asirse. Puesto que no había visto la cara de esa enfermera antes, y suponía que al mediodía habían cambiado de turno los trabajadores del hospital, la enfermera se extrañaba de la diferencia de edad entre mi mujer y yo. Susan tenía 41 y yo 25. Eran dieciséis años lo que nos separaban, pero a contrario de lo que se acostumbra como normal, ella era mayor que yo, y no al revés. Pensé que esta era la causa de la extrañeza y la cara de asombro de la enfermera. Y con esa idea en la cabeza, me fui a la habitación 317 del Hospital Noruego, cercano a Los Angeles, en donde mi esposa había decidido parir. A pesar de su edad, este era el primer embarazo de Susan, quién por otro lado, era descendiente de noruegos. No se si eligió dicho hospital por esta característica o por cualquier otra, pues el hospital aceptaba desde décadas antes a clientes de cualquier procedencia que pudiese pagar sus tarifas, que por otro lado tampoco eran muy caras.

Entré en la habitación y vi a mi señora en la cama con una cuna de plástico transparente al lado. Allí había un bulto tapado que, indudablemente, era mi hija. Me acerqué a la cama y le di un beso a Susan al tiempo que le preguntaba como estaba ella. Al situarme al lado derecho de la cama, el único libre, y al agacharme para besarla en la mejilla, vi la cara de la niña, que estaba dormida. Era de color café con leche, con más café que leche. Esto era imposible, porque Susan no solo era blanca como yo, sino que además era rubia y de piel pálida, casi tan blanca como la leche, más blanca que yo, que aunque tengo el pelo moreno, casi negro, tengo la piel bastante clara. Dicho lo dicho, la única posibilidad es que la niña fuese hija de un negro, de un hombre de color. Pero como si no lo creyese, me acerqué a la cuna y retiré la pequeña manta que la cubría. El bebé estaba vestido, pero como en el hospital hacía bastante calor, tenía las piernas desnuditas y pude ver que eran del mismo color de la cara: café con leche, con más café que leche. Evidentemente, no era hija mía, y a no ser que la hubiesen cambiado en el hospital por otra niña de otro matrimonio, era hija de Susan y un hombre de color.

Me entró mi vena humorística de humor negro, y dije:

"Parece que la niña tomó el sol dentro de tu panza".

Susan, como ya he dicho, tenía 41 años, y para hombres de esa edad, estaba muy bien físicamente. Quiero decir que cualquier cincuentón la había visto con muy buenos ojos. Pero cuando yo la conocía, tenía 24, y ella 40. La había conocido por una web de contactos sexuales, pero yo no era su gigoló, sino su esclavo. Vivía en Madrid cuando mis padres murieron en un accidente de tráfico cuando yo tenía 18. Mis padres tenían bastantes bienes, pero también bastantes deudas,así que lo único que me quedó fue la casa donde yo había vivido toda la vida pero nada más. No tenía ingresos, y los pocos parientes que tenía no me iban a dar de comer. Desde los 16 tenía un ordenador en mi habitación, y no recuerdo como, como un año después, empecé a mirar páginas femdom. Aquello me atrajo. Al morir mis padres, y al no tener ingresos, yo me esforcé por trabajar, pero había sido un niño mal criado y consentido, al que trabajar de camarero era un deshonor. Así que decidí buscar por el femdom mi tabla de salvación. Me suscribí a una web muy conocida de contactos sexuales por todo el mundo, y tras un año, lo único bueno que recibí fue una contestación de Susan.

Así que me fui a los EEUU y me casé con Susan. En la misma noche de bodas, Susan tenía a otro hombre "encerrado" y oculto en otra habitación. Pongo encerrado entre comillas porque en realidad la intención del encierro era evitar que yo entrara en ese dormitorio. Él mismo tenía la llave de la puerta en su poder. Susan me dijo que me sirviera una copa y me relajara, y que pronto iba a volver. Ya me lo había advertido dos días antes, que esa noche follaría conmigo y con otro, y que pretendía tener un hijo, sin saber cual era el padre, si yo o el otro hombre. Según decía, le encantaba la idea de usarme como alguien que le presta su semen para concebir un hijo, pero sin yo saber si mi espermatozoide o el del otro iba a fecundar el óvulo de Susan. Pero no me dijo que era negro. Escuché dos golpecitos en la puerta, seguidamente el ruido de la llave en la cerradura, y el golpeo de la puerta al ser cerrada. Por último, escuché de nuevo el ruido de la llave girando la cerradura. Se habían encerrado.

Escuché algunos ruidos, murmullos, jadeos... Me acerqué a la puerta para escuchar y oí unos claros gemidos de placer. Susan se lo estaba pasando bien. Me desnudé, dejé las ropas en el suelo y me senté al lado de la puerta en señal de humillación.

Pasaría como una hora cuando escuché el ruido del agua de la ducha. Al cabo de unos minutos, dejó se dejó de oír. Tras unos minutos más, se volvió a oír el ruido de la ducha, y el ruido de la llave girar en la puerta. Salió Susan vistiendo una bata blanca y pantuflas, con el pelo mojado.

"Come on, baby. Vamos al otro dormitorio."

Allí follamos. Su cuerpo aún estaba humedecido y el pelo mojado. Me preció que no disfrutó de "lo nuestro" como con el desconocido.

Ha continuación me encerró en la habitación (todas las habitaciones tienen cerraduras) y la oí hablar con el "otro" cuando pasaban por el pasillo frente a la habitación. Supongo que se despidieron cariñosamente. Al volver, Susan me dijo a través de la puerta:

"Esta noche vas a permanecer encerrado en esta habitación. Dúchate. Odio a los hombres sucios."

La misma escena se volvió a repetir varias veces durante dos semanas. La diferencia es que cuando el otro venía, a mi me encerraba, y a mí sí que no me daba la llave.

Nueve meses después, ya sabéis lo que pasó. Ayer la inscribí en el registro como hija mía, y el empleado del registro no pudo evitar un gesto de asombro al leer que la niña era mulata, que su madre era blanca, y al ver mi pasaporte y mi cara, blanco también. Durante toda la operación sufrí la sonrisita en la cara del empleado.

El rumor se escampó por todo el hospital, y la gente cuchicheaba al verme pasar. Hoy le dieron el alta a ambas. Mañana es sábado, y Susan quiere que to prepare una comida para los tres: el negro, al que llama Johnny, ella y yo.

Ya me imagino cual va a ser el postre, al menos para Susan. Un helado doble, de nata y chocolate.

jueves, 18 de agosto de 2011

Interracial cuckolding

TRADUCCIÓN: Cuando tu esposa sale con las chicas, mucho después de que tu te hayas ido a la cama, ella está chupando la mayor, más dura y negra polla que ella ha visto en meses. Adivina que... la última no fue la tuya.

MI APORTACIÓN: La próxima vez que tu mujer te diga: "Cariño, hoy es jueves, salgo con las chicas al restaurante italiano ese que hace descuento los jueves a los grupos de mujeres. No me esperes despierto.", ella está pensando en la polla que se va a comer esa noche después de los spaghuetis.