sábado, 21 de marzo de 2015

La sumisión a mi mujer

Yo soy uno de esos tantos hombres que desea contemplar a su esposa follando con otro u otros hombres. Antes yo no solía ser así. Era muy celoso pero tras años de leer historias de mujeres casadas follando con total libertad, poco a poco fui evolucionando a un cornudo mirón. Esta fue la parte más fácil. La parte más difícil fue convencer a mi esposa a unirse a mi fantasía. Ella fue más típica en sus reacciones ... nunca habrá nada por ese camino.

Siempre le había dicho a Susan lo increíblemente bella que es, tal como yo la veía. Pero en esas historias de esposas calientes, la esposa es siempre de una belleza impresionante, el amante siempre está tan bien dotado como un dios griego, pero me di cuenta de que la mayoría de la gente, entrada en años y envejeciendo, con algo de sobrepeso, las cosas le cuelgan más de la cuenta y quizás, con algunos cabellos grises. Aún así, mi esposa es la persona más bella que conozco.

Luché para conseguir que mi mujer fuera un poco más abierta y aventurosa. Intenté que llevara ropa más insinuante. También intenté que leyera algunos libros sobre el tema, pero ella no quería ni oir hablar de ello. También intenté que mirara un poco de porno conmigo, pero nunca accedió. No fue hasta que aparecieron unos nuevos vecinos en el barrio que vi algunos cambios.

A primera vista Emily y Don eran una pareja corriente de nuestra edad. Emily era bastante guapa y, definitivamente, follable, pero tampoco era nada especial. Don, como yo, era tan solo un marido como yo. Aún así, había una atmósfera inconfundiblemente erótica alrededor de ellos.

Emily le preguntó a Susan si quería salir con ella el viernes por la noche a tomar algunas copas. Sin embargo Emily no estaba segura y me miró como preguntándome. Yo estaba feliz de que ella saliera un poco a tomar algo así que le dije que me encantaría cuidar de nuestros dos hijos y que ella disfrutara de la salida. A fin de cuentas nuestros niños eran pequeños y se dormían enseguida. Mientras tanto yo podía disfrutar de leer esas historias en Internet de esposas ardientes y maridos consentidores.

Las salidas de los viernes se convirtió en una rutina. Solían salir dos o tres veces juntas al mes. Susan solo me contaba que tomaban unas copas y bailaban música country. Una diversión inocente. Nunca me dijo a donde iban, pero noté un cambio en Susan. Al principio el cambio era menor: pasaba más tiempo de lo habitual maquillándose y que la ropa combinara. Después se compró un par de vestidos más ajustados a su cuerpo, con más escote y más cortos, dejando ver la mayoría de sus piernas. Le pregunté por esos cambio, se sonrojó y me dijo que Emily y las otras mujeres que estaban en el bar iban vestidas todas así. En cuanto a Emily, es totalmente cierto que iba vestida incluso más sexy que mi mujer. Pero también se volvió un poco más decidida en la cama y, hasta agresiva. El cambio me gustó, pero tenía celos.

Un día le pregunté a Don por las salidas de nuestras mujeres y me confesó que no le importaban mucho. Aseguró que su esposa era más feliz así y que ambos disfrutaban más en la cama. Deduje que él sabía lo que ambas hacían justas los viernes. Pensé que a él no le importaba demasiado. Pero yo estaba celoso.

Un día decidí averiguar que pasaba y le pedí a Don que se quedara con mis hijos en su casa, ya que él también cuida los viernes de su hija. Alquilé un coche que dejé aparcado a cierta distancia de casa y, cuando ambas salieron en el coche de Emily, yo salí detrás de ellas.

El local al que fueron no era un local de música country, sino otro de más bajo nivel. Estaba a las afueras de la ciudad y era, por supuesto, un local donde uno puede encontrar pareja para llevársela a la cama esa misma noche. Principalmente hombres y mujeres divorciados. Tampoco tenía pista de baile y estaba casi lleno.

Cuando entraron esperé unos minutos y, al entrar, con gran riesgo que me descubrieran, localicé una mesa muy alejada de la barra donde ellas estaban tomando su bebida. La mesa estaba detrás de una columna, lo que me convenía mucho para mi labor de espionaje.

Al cabo de unos veinte minutos entraron dos tipos que se acercaron directamente a ellas sin dirigir ni la más corta de las miradas al resto del local. Llegaron y se saludaron con un beso en la boca. Estaba claro que cada una tenía su pareja. Después de estar como una hora besuqueándose salieron. Yo pagué mi consumición y salí lo más rápido posible. Ya hacía cinco minutos que se habían ido, así que pensé que las había perdido.

Pero no, el coche de Emily aún estaba allí. Y no vacío. Me aproximé despacio y agachado. Cada pareja estaba follando en un lado del coche: Emily delante y mi mujer detrás. Me agaché para que no me vieran. Les oí follar claramente. Escuché los gemidos de placer de mi esposa. Tenía una sensación rara. Por un lado tenía celos, pero por otro lado tenía una erección tan dura que no había tenido desde que era joven.

Cuando acabaron me puse de pie. Estaba dispuesto a revelar mi presencia para ver las reacciones de mi esposa. La primera que me vio fue Emily al hacer la maniobra para salir y le hizo una seña a Susan. La vi mirarme con cara de sorpresa. Bajó del coche y antes de cerrar la puerta le dijo a Emily que se fueran los tres. Sin embargo su acompañante bajó de coche. Susan se volvió hacia él y le dijo:

"Pete, cariño, no te preocupes por mi, es mi marido. Él me llevará a casa. Tranquilo, estoy segura con él."

Después de unos segundos de duda añadió.

"Hoy te has portado muy bien, cariño. Nos veremos pronto. Te llamaré."

Y le dio una apasionado beso de despedida. Después el tipo subió al coche y se fueron.

Durante el camino de vuelta a casa hablamos serenamente. En esencia yo le recriminé que habiéndole dado yo permiso para follar en casa con otro u otros tipos ella lo hiciera a escondidas. Ella me aseguró que cuando se lo propuse ella no quería ni oir hablar de eso, pero desde que Emily la animó a salir los viernes, poco a poco se había dejado convencer por ella. Me aseguró que no tenía la menor intención de ofenderme ocultándolo todo, pero que le gustaba salir a "cazar un amante." Esa fue la expresión que utilizó.

Las cosas cambiaron desde entonces. Don y Emily también estaban en ese estilo de vida. Emily y Susan decidieron salir todos viernes del mes. Las dos estaban de acuerdo en ello. Don y yo nos juntábamos una veces en su casa y otras en la mía. Cuando los niños se dormían mirábamos pelis porno o leíamos historias. El motivo de salir a tomar unas copas es que a las dos les encanta "salir de caza". Después venían a casa y ellas follaban con ellos y nosotros mirábamos.

Le propuse a Susan que follara sin protección. Ella me miró con sorpresa. Le expliqué que quería que ella se quedara embarazada de otros hombres y que yo no quería saber si yo era el padre o no. Le dije que amaría y cuidaría de los hijos que vinieran como si fueran míos. Ella lo pensó un rato y dijo:

"Creo que a me gustaría más saber con certeza que no es hijo tuyo."

Me contó como lo haríamos. Después de tener ella la regla, solo follaríamos los dos con preservativo. Ela, por el contrario, follaría con sus amantes sin preservativo. Además, follaría con varios para asegurarse de quedarse embarazada de alguno, por si había alguno infértil sin saberlo. Cuando pasara un mes y no le viniera la regla, se haría el test de embarazo. Como se puso muy obstinada no tuve que acceder. Al fin y al cabo solo las mujeres pueden quedarse embarazadas y además, son dueñas de su cuerpo.

En ocho años hemos tenido cuatro hijos por este sistema. Nos dimos prisa porque a ella se le acercaba la menopausia. Emily y Don también hicieron lo mismo. En este período de tiempo han tenido tres hijos y ella está embarazada de nuevo. Con el nuevo completarán cinco hijos pero nosotros les ganamos pues tenemos media docena.

Ahora Susan ya tiene la menopausia. Tiene un amante fijo y no desea más aventuras los viernes. Emily también tiene el suyo. Ya no tienen tanto interés en salir a tomar copas. Ahora Joe y Dani son el tío George y el tío Daniel. Ambos pasan el fin de semana en nuestras casas. Tuvimos que hacerlo así porque los niños más mayores ya hacían preguntas incómodas.

Sin embargo, este año nuestra hija mayor Laura de 16 años no paraba de hacer preguntas sobre Joe y nuestra relación con él. Obviamente ella ya no se acuesta a las 10 de la noche, sino que se queda más tarde, y nosotros los fines de semana deseamos irnos a la cama los tres. Mi mujer es psicóloga y dice que lo peor que puedes hacer es mentirles a los chicos cuando ya no se creen las mentiras que les cuentas y, por supuesto, contradicen lo que les dices. Le dije a Susan que se lo contara todo, de madre a hija, pero ella insistió en que debíamos hablarlo los tres.

Fue una reunión larga. Susan insistió en que no debíamos dejar ninguna duda en la mente de nuestra hija mayor sobre el tema, aunque, por supuesto, sin entrar en detalles concretos. Para mi fue un palo muy gordo contárselo a mi hija, pues los cornudos tienen un estigma social. Yo no me considero un cornudo, pues mi mujer no me engaña como hacía al principio. Mi mujer insistió en que yo debía empezar a hablar, pues fui yo quién se lo propuso a ella.

Un viernes le dijimos a Joe que no viniera. Venía siempre los viernes y se quedaba en casa hasta el lunes en que los tres nos íbamos cada uno a nuestro trabajo. Ese fin de semana vino el sábado por la mañana a petición nuestra. la reunión se celebró cuando todos los demás chicos estaban durmiendo.

Empecé por el principio. La historia es similar a la que les he contado. Le dije a Laura que yo al principio era muy celoso, pero que me dio por leer algunas historias de mujeres casadas que se acuestan con otros hombres con conocimiento y aceptación de su marido. Le conté que se lo propuse a su madre y que ella rechazó la idea. Le conté la aventura en el bar y en el parking, como hablamos y decidimos llevar la vida que llevamos.

Laura aseguró que somos unos pervertidos y que ella nunca haría eso. Susan insistió en que lo que se hace dentro de la pareja y sin obligar a nadie no tiene nada de amoral.
"Solo somos un par de adultos con unas reglas de conducta acordadas libremente entre nosotros y que, para nosotros, eran mejores que muchas parejas, que tienen sus amantes por separado pero se engañan el uno al otro," le dijo Susan.
La reunión, después de un par de horas, acabó con un cierto disgusto por parte de Laura. Nosotros no sabíamos que hacer. Quizás nos habíamos equivocado.

El sábado siguiente por la noche estábamos reunidos en el salón Joe, Susan y yo cuando entró Laura. Nosotros dos estábamos tomando un whisky y viendo un partido en la tele, y Susan estaba leyendo un libro y tomando un combinado más suave que el whisky. Laura entró en la habitación y se sirvió un whisky sin preguntar. Tenía una actitud desafiante. Se sentó al lado de Joe. Tomó un sorbo que le hizo toser. era la primera vez que bebía alcohol, al menos delante de nosotros.
"Cariño, si no estás acostumbrada, es mejor mezclar el whisky con soda o agua."
Laura agarró de la mano a Joe, se levantó y le obligó a levantarse.
"Quiero hablar contigo, Joe. En privado. Ven a mi habitación."
Su tono de voz era seco y desafiante. Salieron los dos. No volvieron hasta una hora después. Laura dijo:

"Estoy cansada. El lunes tengo un examen y hoy he estudiado mucho. Me voy a la cama."

Se dirigió al sillón donde estaba sentada su madre y le dio dos besos en las mejillas. Después vino al sofá donde estábamos sentados Joe y yo, me dio un beso a mi en la mejilla y después, se acercó a Joe y le dio un beso de tornillo en la boca. Dijo buenas noches a los tres y se fue.

Robert es un tipo normal y de nuestra edad. No es un toro semental. Así que Susan no tuvo sexo hasta el domingo por la noche. Intentó tenerlo conmigo esa noche y yo le dije que no, que el pacto era que los fines de semana ella se dedicaba exclusivamente a Joe. En realidad me dolió decir esto, pero quería ver en qué desembocaba esta situación tan extraña.

A la semana siguiente, de lunes a viernes, noté un cierto tráfico de llamadas y mensajes de móvil entre Joe, Susan y Laura. De este triángulo yo fui excluido. El jueves miré el móvil de mi esposa mientras ella se duchaba pero todos los mensajes entrantes habían sido borrados.

El viernes vino Joe con su hijo Alfred de 20 años. Laura y Al salieron a cenar. Al volver a casa, después de saludar, los dos se fueron a la habitación de Laura, de la cual no salieron hasta la mañana siguiente.

Ahora tanto los vecinos como nostros somo dos familias felices.

FIN

jueves, 19 de febrero de 2015

Todo es empezar

Voy a relatar como empezó nuestra relación femdom. Carina y yo llevábamos casados cuatro años cuando nuestra relación sexual empezó a aflojar. En el resto de nuestra relación todo era normal. Y cuando practicábamos sexo, también. Pero cada vez eran más infrecuentes nuestras relaciones. En algunas semanas no hacíamos el amor, y cuando lo hacíamos, era exclusivamente los fines de semana. Nunca entre semana. Y siempre era ella la que ponía pegas.

Por otra parte, yo me aficioné al femdom. Conocí este tipo de relaciones por un mail que me envió un amigo. Adjunto había un pequeño vídeo de un par de minutos de duración que presentaba a hombres en bolas siendo golpeados en la polla y los testículos por mujeres. El vídeo era una composición de varios vídeos de algunos segundos de duración y, en cada vídeo, una pareja diferente. En el texto del mensaje mi amigo escribía algo así como "mira como algunos gilipollas se dejan pegar en sus partes por mujeres." Imagino que mi amigo se sorprendería de saber que a mi me gustó el vídeo. Pero claro, no le dije eso.

Vi que en el vídeo ponía en la esquina inferior derecha una dirección web. Fui a esa dirección y encontré que trataba de mujeres haciendo putadas a los hombres y que estos se dejaban. La web era una comercial y había que pagar para ver los contenidos. Pero me fijé que la dirección incluía la palabra "femdom". Me pareció rara esta palabra, así que la escribí en el buscador. Descubrí un mundo totalmente nuevo para mí, y que me encantó.

Por otra parte, empecé a sospechar que mi mujer me ponía los cuernos. No voy a exponer los motivos por los que tenía sospechas, pero el principal era que nuestras relaciones sexuales se habían espaciado por causa de ella, tal como expliqué al principio de este relato.

Así que un día decidí coger el toro por los cuernos y decidí proponerle algo nuevo.

Era viernes a finales de mayo y al día siguiente era nuestro quinto aniversario de boda. Ninguno de los dos trabajaba los viernes por la tarde, por lo que escogí al mediodía, durante el postre, para comunicarle mi propuesta.

Para no hacerlo muy largo, voy a resumir. Desde que nos encontramos en casa a las 14:30, estaba muy nervioso. Ella me lo notó enseguida y me preguntó varias veces que me pasaba. Pero me refrené hasta el postre. Me temblaban las manos y no esperé a que termináramos. Le dije que teníamos que hablar sobre nuestra relación y le pregunté a bocajarro si me ponía los cuernos. Tras una pausa de un minuto que me pareció una eternidad, contestó con un si. Tras otra pausa, me dijo:

- Pero no esperes que me arrodille delante de tí o algo parecido. No pienso ni disculparme. Las cosas pasan como pasan y a veces no se pueden evitar.

Y tras otra pausa, continuó:

- Tienes dos opciones: o lo aceptas y si te apetece, te buscas una amante, o me pides el divorcio. Pero yo no pienso dejar a Cayetano. Por ningún motivo. No se como pasó, pero me enamoré de él. Le conocí a través de un amigo en común, charlamos, tomamos unas cervezas, me pareció un chico encantador y, cuando nos despedimos, le pedí el número del móvil. No pienso dejarle, así que, o lo aceptas o nos divorciamos. Y si eliges lo primero, no te voy a negar la misma libertad que yo misma me he tomado.

Otra pausa más para pensar lo que iba a decir:

- Yo, la verdad, prefiero la primera. La situación económica está muy mal y cada vez está peor. Y seguirá estando así por mucho tiempo. Muchos de mis amigos se están quedando en el paro. Como sabes, en mi empresa han hecho una reducción de plantilla. Esta vez he tenido suerte, pero se comenta que el año que viene va a haber otra reducción. Tenemos que pagar la hipoteca todos los meses, y si no lo hacemos, nos veremos de patitas en la calle. Y Cayetano está en el paro...

Dejó la frase sin terminar porque se le quebró la voz y empezó a llorar. Era uno de esos lloros silenciosos y mudos, sin sonidos, con los lagrimones bajando por sus mejillas. La verdad es que nunca me demostró que estaba preocupada por la situación económica.

Ella se apoyó en mi hombro en busca de consuelo y no me quedó otra opción que esperar unos minutos a que se tranquilizara. Entonces intervine:

- Cuando te hice la pregunta, no tenía la menor intención de montarte un numerito. Al contrario, quería en primer lugar averiguar que pasaba, y en segundo, si se confirmaban mis sospechas, quería que hablasemos como dos personas adultas que somos. ¿Como es tu relación con él, con... como dijistes que se llamaba... con Cayetano?

- Yo estoy enamorada de él, y él de mi. Estamos enamorados el uno del otro, y estamos dispuestos a pelear por nuestro amor.

Jamás la escuché hablar con tanta contundencia. Nos conocíamos desde el instituto y era la primera vez que me hablaba con tanta convicción. Sin duda era cierto. Esto me descuadró un poco al principio.No era todo como planeé.

INACABADA

Mi ama

Para hacerlo corto, voy a resumir los prolegómenos que, sin embargo, es necesario explicar. A los 8 años perdí a mi padre y a los 16 me puse a trabajar como auxiliar administrativo en una pequeña empresa. Lo que no aprendí allí sobre como funcionan las oficinas, lo aprendí en unos cursos que hice a partir de los 18 de administración de empresas. Pero a finales de 2009 la empresa cerró y me quedé sin trabajo. No podía volver a casa de mi madre sencillamente porque mi madre ya no tenía techo propio. Trabajaba en un hotel de limpiadora y allí mismo le daban una habitación diminuta y comida. Prácticamente no cobraba nada en efectivo, porque le descontaban la habitación y la comida.

En el año 2010 hice algunos trabajos temporales y en negro. Me pagaban una mierda pinchada en un palo. Pagaba una habitación en un piso y que compartía con otro chico. Menos mal que tenía una litera y podíamos dormir cada uno en su cama. El otro chico tenía una notebook, y gracias a ello, podía navegar por internet cuando él no la usaba. Me aficioné al femdom. Supongo que en parte fue como un mecanismo psicológico de defensa. Quería compartir mi vida con una chica con algo de dinero para poder vivir y siempre, bajo el dominio de ella.

Un día vi un anuncio en una página en internet que tenía este tipo de anuncios. Contesté y ella me citó un sábado a las diez de la mañana en una esquina en el centro de Madrid. Se llamaba Julia, tenía 29 años, era abogada y, para mi gusto, muy bien fisicamente. Es un poco bajita, pero delgada. Tiene cara de adolescente, de niña incluso. La mayoría de las mujeres delgadas tienen tetas muy pequeñas, pero Julia usa la talla 90 de sujetador. Ver en ese cuerpecito delgado esas tetas tan bonitas me pone a cien.

Nos sentamos en un banco de un parque cercanos y hablamos. Me preguntó que experiencia laboral tenía. Aquello me sorprendió un poco, pero le contesté. Me dijo que era abogada y tenía mucho trabajo. Cobraba muy poco por cada caso de impagos que resolvía, y que por eso, trabajaba muchas horas, de lunes a sábado, doce horas al día.

— Necesito alguien que me ayude —- dijo.
— Pero no pensé que era un anuncio laboral — dije yo duditativo.
— Y no lo es. No te voy a pagar. No puedo permitirme ese lujo. Si aceptas, vivirás conmigo, comerás la comida que yo pagaré y viviremos con lo mínimo. Afortunadamente, el piso deonde vivo es mío. Lo heredé de mis padres que murieron hace dos años.

Después de una pausa para reordenar sus ideas, dijo:

— Tu sólo tienes que hacer una cosa: obedecerme. Nada más. De lo demás, me encargo yo. La nuestra no será una relación femdom o SM con muchos aparatos, pero lo más importancia, la predominancia de la mujer sobre el varón, eso si va a existir. Desde niña me gustó mandar. Y ahora tengo la oportunidad. ¿Aceptas?
— Si — dije — Acepto.
— OK — Ya eres mi esclavo, mi sirviente, mi criado y mi empleado sin sueldo. Ahora vamos para mi casa.

Se dirigió a una moto de motocross que estaba aparcada allí cerca, le sacó el candado, la arrancó, se subió y me indicó que me subiera detrás. Ella vestía una camiseta muy ceñida a su cuerpo y que revelaban muy bien sus tetas, unos pantalones vaqueros muy ajustados y unas botas con tacos altos de media caña. Montada encima de la moto parecía una amazona moderna, montada en una moto en vez de en un caballo.


Cuando llegamos a su piso, me hizo desnudar. Aunque lo deseaba desde hacía algún tiempo, aunque había soñado un momento como este, me puse rojo como un tomate. Empecé por quitarme las zapatillas, después la camiseta que llevaba, los pantalones y, me quedé dudando, la cara toda roja. El salón tiene un amplio ventanal de aluminio de dos hojas de cristal y una persiana, que estaba levantada. A unos 30 metros había un edificio:

— Te dije que te desnudaras - dijo ella con una sonrisa pícara.

Me quité los calzoncillos.

— Date la vuelta. Quiero verte entero, por delante y por detrás.

Lo hice.

— Da la vuelta más despacio.

Lo hice.

— Acércate. Quiero verte de cerca.

Me acerqué y empezó a tocar mis partes. Cogió mi polla entre sus manos, retiró la piel hacia detrás y la examinó muy atentamente.

— Aquí hay restos de pis o semen. ¡Que guarros que soy los hombres! Toma una ducha. En el cuarto de baño hay una toalla. Cuando estés bien limpio y seco, te voy a examinar de nuevo.

Cuando volví, me examinó otra vez.

— Ahora está mucho mejor. Te voy a revisar todos los días la polla. En cualquier momento del día y sin avisar. Si alguna vez la veo sucia, te voy a dar una paliza con tu cinturón que te voy a arrancar la piel a tiras. Así que, cada vez que hagas pis, te sientas en el bidet y te la limpias bien. ¿Entendido?
— Si.
— Si ama, tienes que contestar.
— Si ama. — Ahora limpia el cuarto de baño y, cuando acabes, te daré más faena. Pero cuidado, para estar segura de que está limpio, te voy a hacer lamer cualquier parte del baño, incluido el borde del inodoro. ¿Entendido?


El piso no es muy grande. Tiene un dormitorio grande para un matrimonio, y una habitación que se supone es un dormitorio para los hijos, pero que Julia usaba como oficina. Sólo tiene un cuarto de baño, pero si tiene un salón comedor bastante grande, unos 30 metros cuadrados. El salón tiene un balcón al que se accede por una puerta corrediza doble de cristales, hecha de aluminio y, por ello, le da mucha luminosidad al salón pero, al haber un edificio cerca, me da coraje andar desnudo.

Cuando acabé, acudí a su estudio. Julia estaba tecleando algo en su ordenador. Al verme, se levantó
y acudió al baño.

— De rodillas, lame el borde del inodoro.

Lo hice. La verdad es que estaba tan limpio que estaba seguro que no iba a agarrar ninguna infección, como así ocurrió.

— Ahora limpia la cocina. Y quiero que quede tan limpia como el baño.

Ella volvió a su trabajo, y yo al mío. Cuando acabé, acudí otra vez al estudio y me dijo:

— Ya comprobaré después como está la cocina. Pero ahora me está entrando hambre. ¿sabes algo de cocina?
— La verdad es que sólo se hacer un par de recetas. Puedo hacer una paella de pollo y verduras en una sartén normal.

Me dio un billete de 50 euros y me explicó donde ir al supermercado más cercano a comprar. En un paquete empezado, había casi medio kilo de arroz, así que me mandó a comprar el resto de los ingredientes.

— Ah, ¡vístete antes de salir! Y cuando vuelvas, lo primero que tienes que hacer es desnudarte.

INACABADO

sábado, 7 de febrero de 2015

Some Femdom Blogs

http://www.femdom-resource.com/femdom-blogs/
  1. All Mine: Personal musings about a Wife-Led Marriage; its benefits, struggles and progressions to various levels of obedience, servitude, cuckolding and most importantly, Love.
  2. AnonymousKinky: unedited thoughts about my kink life.
  3. Delving into Deviance: Pondering on kink and female domination.
  4. Domme Chronicle: On being a dominant woman, on beatings $ sex, on power & vulnerability, on love & pain... all that.
  5. Dumb Domme: Dominance at the intersection of femdom and fail.
  6. Mistress Lilyana: About Me: Bisexual, lifestyle Domme, sex blogger, ruiner of men and all around delicious bitch who enjoys boys on their knees or tied to my bed, whimpering, blushing, etc. Lilyana Tumblr Blog.
  7. Mistress Scarlet's Blog: Real Life Female Domination.
  8. Not Just Bitchy: And I'll play wearing fuzzy slippers if I damned well want to!
  9. O Mis Pearl.
  10. Real Life Femdom: The real life stories of a femdom couple.
  11. Sexual Destinities. A Sensual Woman's Erotic Writings, love of beautiful Submissive Men and impressions on our Sexual Destinies!
  12. Strict Julie Spanks!
  13. Husband Spankings
  14. Richard Get Spanked
  15. Aarkeybabble

lunes, 12 de enero de 2015

Bobby

Mi madre se enfermó de sífilis y ella no era una mujer que tuviera ningún amante. Así que la única alternativa es que mi padre se la hubiese transmitido. Mis padres se divorciaron. Yo tenía 16 y nada de sufir un trauma por el divorcio de mis padres, tal como sale en las películas malas. Yo le hubiera cortado las pelotas.

Desde entonces decidí que ningún hombre me haría a mi lo que mi viejo le hizo a mi madre. Y empezé a investigar sobre aparatos de castidad maculina. Durante mis años de estudiante universitaria ni siquiera intenté aplicar el tema a ningún chico, así que me contenté con follar con condón. Me concentré en mis estudios, y obtuve muy buenas notas, así que al acabar mis estudios, encontré pronto un trabajo bien remunerado.

Tengo la impresión de que la mayoría de los blogs y webs de femdom son realizados por hombres con pene pequeño. ¿A qué mujer, salvo que sea por dinero, le puede interesar un hombre con un pene diminuto? A ninguna. Aunque puedas buscar un amante con una polla grande, ¿qué pasa cuando un miércoles te apetece follar? Está bien, el cunilingus está muy bien, pero muchas veces te apetece una polla y no una lengua en tu coño. Hay momentos para todo.

Después de dos años buscando, encontré a Bob, un hombre con una polla mínimamente servible, unos 20 cms. Además Bob trabajaba como funcionario solo durante las mañanas, lo que le dejaba tiempo libre para hacer las tareas del hogar. ¡Qué diferencia llegar a casa y encontrar todo limpio y ordenado! Desde que convivo con Bob me he convertido en una sucia y desordenada: todo lo dejó en el primer lugar que me place, donde me viene más cómodo. ¡Para qué voy a esforzarme si Bob lo recoge y limpia todo!

Quizás no debería considerarme un ama completa, ya que no hago muchas cosas que veo en internet. Al tener el pene de mi marido siempre enjaulado, yo decido cuando él se corre, lo que no significa que le mantenga largos periodos en la castiad más absoluta. No entendo la necesidad de hacer esto. Cómo mínimo follo una vez a la semana con él. A veces incluso dos. Pero los fines de semana los reservo siempre para echar un polvo con mis amantes. He oído que los hombres, de no hacer uso de su polla, se les achica. Busqué un esclavo con una polla de tamaño medio y no iba a permitir que se quedara como la de un bebé. Además, a mi me gusta follar de tres a cuatro veces por semana. Ya sufrí bastantes restricciones sexuales cuando estudiaba en la universidad como para seguir con lo mismo. Así que me follo a mi marido cuando me apetece. Lo importante es que lo hacemos cuando yo quiero, no cuando él quiere. Por supuesto, tampoco me entero cuando le apetece a el, ya que el objetivo de nuestro es satisfacer mis necesidades sexuales, no las suyas.

martes, 23 de diciembre de 2014

Sara y Manuel

Hola, soy Sara, tengo 29 años y tengo un esclavo que se llama Manuel.

No entiendo como habiendo tantos hombres que desean un ama, la buscan y no la encuentran, muchas mujeres no dan la satisfacción a uno de estos hombres estúpidos como mi Manuel, aunque sea por egoísmo. ¿Eres una mujer joven, profesional, independiente, activa, sociable y quieres pasarte toda la vida fregando platos, cocinando o limpiando tu piso como una esclava para un hombre egoísta cuando puedes tener todo esto gratis y sin menear un dedo? Entonces tu solución es esta: busca un esclavo dócil y obediente.

Lo primero que tienes que evitar son las relaciones de finde. Nada de ir sábados y domingos a casa de un tío cincuentón, gordo y barbudo a azotarle media hora el culo. Para esto están las profesionales. ¡Qué paguen! ¡No nena, tú vales mucho, mucho más que eso! Tienes que buscar un compañero para toda la vida, hasta que la muerte os separe, porque lo voy a explicar claro: una vez que has educado a un esclavo y que ya sabe hacer las cosas como a tí te gustan, ¿para qué vas a cambiar de esclavo? Él solo tiene que obedecerte y no pensar en nada.

Para evitar que te deje, filma vídeos de humillaciones y guárdalos en lugar seguro. Sube una copia a algun lugar en internet de resguardo de archivos. Grava alguna copia en algún pendrive o tarjeta de memoria y guárdala en un lugar seguro. Grava algún vídeo de vez en cuando y guárdalo junto con los otros. Y sobre todo, que se le vea bien la cara. Mis grabaciones comienzan siempre con Manuel enseñando a la cámara su DNI. Así no te dejará nunca.

Manuel fue mi primer esclavo y el único. No he tenido otro ni lo tendré mientras me dure. Congeniamos desde el principio: ni él ni yo queríamos BDSM duro, sino sumisión y obediencia, aunque le advertí que con el tiempo podría evolucionar hacia algún tipo de castigo físico.

Empezamos poco a poco. Siempre recomiendo hacerlo así. Al principio nunca le pegaba. Él es funcionario y acaba pronto su jornada laboral. Yo trabajo más horas. Tengo un negocio propio y, pese a la crisis, me va bastante bien, teniendo en cuenta que lo que yo conceptúo como "ir bien" hace seis años era ir mal. Además de ganar menos trabajo más horas que antes y me vi obligada a despedir a tres empleados y ahora tengo que hacer algunas tareas que antes hacía uno de los despedidos. Pero bueno, las cosas cambian, y mi negocio sigue abierto cuando muchos de mi ramo han cerrado. Mi marido gana unos 780 euros y yo, de promedio, gané el año pasado unos 1.240 euros, cuando hace seis años ganaba hasta seis veces más. En total unos 2.000 euros entre los dos. Pero además el piso en qué vivimos es de mi marido, por lo que no pagamos hipoteca.

Volviendo al tema principal de esta historia. Cuando llega a casa mi marido lava, friega, plancha y cocina. Tuvo que aprender a cocinar y aunque yo le enseñé lo poco que sabía, pero ahora cocina mejor que yo. Puso mucha pasión e interés en aprender, como siempre hace. El secreto de un buen esclavo es ese, poner pasión en sus tareas, aunque sean domésticas y, por ende, aburridas.

Lo primero que le compré fue una jaulita para el pene, de esas con candado. Se la compré por su cumple, el primero que pasamos juntos. Le afeité sus partes (todos los findes les pego una repasadita con una maquinilla de afeitar) y se la puse. Todos los días le obligo a ducharse. Le saco la jaulita, miro que se limpie la polla bien, pero que no se masturbe. Muchos días llego cansada a casa y sin ganas de hacer nada, pero lo hago igual. Además, desde el primer día le obligo a ducharse con agua fría durante todo el año. Al principio era verano y el agua fría le sentaba bien, pero en septiembre ya le molestaba el frío del agua. En invierno se ducha en 5 minutos.

Los findes y algún día entre semana de sorpresa le reviso la limpieza de la casa. Le hago "la prueba del algodón". Esta consiste en agarrar algodón y pasarlo por todos los rincones más escondidos de la casa. Reviso el borde superior de los cuadros, debajo del fregadero de la cocina, detrás y debajo de los electrodomésticos y, en definitiva, en todos los sitios escondidos. Nunca le pillé en falta. Todos los días limpa toda la casa. Cuando chateábamos los dos antes de juntarnos a vivir, se lo dejé bien claro: quiero la casa más limpia del mundo. Y él estuvo de acuerdo y ha cumplido. Ni una sola vez le encontré una sola falta. Todos los días limpia toda la casa, detrás de la cocina y del frigorífico, detrás del fregadero de la cocina, corre el mueble escobero para limpiar detrás, limpia arriba de los cuadros, limpia los cristales de la casa a diario. También me advierte cuando hay que lavar las cortinas, según el cronograma que le preparé. En fin, la casa en la que vivimos es vieja y no tiene los muebles más fashion y modernos del mundo pero seguro que es la más limpia.

Al principio de nuestra relación no tomé ningún castigo corporal con él. Quería ser precavida. Él tampoco me dio ningún motivo para castigarle nuna. La única medida que tomé contra él fue las ya mencionadas duchas frías. A los seis o siete meses de vivir juntos se nos estropeó la lavadora. Era un cacharro viejo que gastaba mucha agura y electricidad. Entonces, recién empezada la crisis, esta apenas había hecho mella en mis ingresos, pero yo quise que él se esforzara un poco más.Así que no compré la lavadora y le obligo a lavar la ropa a mano. Sólo somos dos y tampoco le lleva mucho trabajo.

Otra cosa que hice desde casi el principio fue el tema del pis, pero nunca lluvia dorada. En verano hago cubetas de hielo con mi pis en una cubetera roja, que destino solo para ese fin. Durante todo el año hago pis en una jarra de plástico que también es roja y él toma agua mezclada, un 20 o 25% de mi pis y el resto de agua. Por supuesto no bebe otra cosa que no sea agua. Nada de cerveza, vino, whisky u otras bebidas. Sólo agua. No controlo lo que hace cuando no estoy en casa, pero me contento con que tome agua así delante de mí. No le obligo a beberse un pis entero mio, porque soy muy precavida y no quiero que se enferme.

Hace poco que hemos empezado con el tema de la caca, o coprofagia. De vez en cuando, cuando veo que mis deposiciones tiene buen aspecto, le hago tragar un trozo del tamaño de una almendra. Le obligo a tenerla un rato en la boca, llevándolo de un lado a otro, como si fuera un helado o un dulce que se paladea.

Otro tema que he descubierto hace poco es el de las lamidas de culo. Me encantan. Me pasaría horas tumbada en la cama mientras Manuel me lame el culo. Lo malo es que estimula los intestinos y, al cabo de media hora, me tengo que levantar para ir al baño je, je, je. Sería un buen remedio para el extreñimiento :)Dicen que el ano es muy sensible.

También hace poco hemos empezado con el tema de los azotes. Le pego en el pompis con un cinturón grueso de cuero que compré en un mercadillo callejero.

Desde el primer día, cuando follamos le obligo a tragarse su semen. Al principio esto le repelió más que el tema del pis o de la caca, pero ya se acostumbró. Me chupa el chichi después de follar. Este es un primer paso para el tema que desarrollaré pronto, el tema de acostarme con otros hombres. Quiero que me lama el coño y siempre que sea posible, que le chupe la polla a mi amante. Parece que este último tema no le gusta nada, pero se va a joder y va a chupar las pollas que sus propietarios dejen que se las chupen.

Por último, no quiero despedirme sin tocar el tema financiero. No tenemos ninguna cuenta común, pero yo tengo su trajeta de crédito y le obligué a decirme la contraseña. Compro lo que necesitamos hasta donde alcanza su sueldo pagando con su tarjeta, aunque él viene conmigo. O saco dinero de los cajeros usando su tarjeta.

A mi me ha ido muy bien. Animo a las mujeres que leyan este blog a buscar un esclavo. Tu vida dará un giro de 180° y para bien.

FIN