sábado, 18 de febrero de 2017

El castigo de la vergüenza

Source.

I am 47 and have been married two and a half years, and along with my husband Alan now have a stepson and stepdaughter who join my daughter and son.

Their ages range from my boy 12 and daughter 17 to my stepsons aged 13 and stepdaughter 22.

I used the threat of basic corporal punishment to pretty good effect in this period and warmed their bottoms through their trousers. 
More recently I raised the bar considerably with warnings about a rather more embarrassing approach for the boys.

Alan himself is old fashioned in his views and although he had on his own never thought about bare bottom discipline for his boy he has given me full support on this.

No warning is any good without action and in August of 2015 I did it and it caused a sensation here.

As when I spanked on the seat of the trousers it was done in front of everyone here. No concession whatsoever was made to modesty.

Alan's boy was marched into the living room in just a t-shirt and bared all.

My own boy has followed by gracing the living room with his bare bottom in October and the threat is of more to come for either of them should I deem it necessary.





TRADUCCIÓN:

Tengo 47 años y estoy casada desde hace dos años y medio. Mi marido Alan aportó a nuestro matrimonio un hijo de 13 años y una hija de 22. Yo aporté mi hijo de 12 y mi hija de 17.

Yo solía amenazar con castigo corporal y calentar sus culos a través de la ropa. Hace poco subí bastante el listón advirtiendo de una posibilidad más vergonzosa para con ambos chicos.

A pesar de que Alan está muy anticuado en sus puntos de vista, y nunca pensó en los azotes en el culo desnudo, me apoyó.

Ninguna advertencia es buena sin la correspondiente acción y en agosto de 2015 lo puse en práctica y causé sensación en casa.

El hijo de Alan fue al living room llevando tan solo un camiseta y estado desnudo el resto.

Mi propio hijo le siguió en octubre.

Wife really into frot

Source.
For those wondering, frot is a cock-to-cock contact done between guys to achieve pleasure by rubbing.
At first, I was really disgusted by it but apparently, my wife - the driving force and the creative brains in my cuckold/hotwife lifestyle - is really intrigued by it.
During threesomes with one of her boyfriends - who is a good friend of mine too - she gleefully played with our cocks by holding them in her hands and rubbing them with each other. She really takes her time doing that and enjoys rubbing our foreskins together and even our slits. She even sucks both cocks at once and as strange as it may sound, I was really repulsed by it but after a few times doing it, I was really turned on!
Our two cocks touching each other while in the hands of my wife is super erotic! Above all, our two cocks side by side while drenched in her saliva is even hotter.
I was never into frot but this changes everything :) Any of your frot adventures that I should try?



TRADUCCIÓN:

Para aquellos que se lo preguntan, frot es un contacto de polla a polla entre dos tipos para conseguir placer frotándolas.

Al principio, estaba bastante disgustado pero, aparentemente, mi esposa - la fuerza directora y el cerebro creativo en mi estilo de vida cornudo/esposa caliente - estaba realmente intrigada por el frot.

Durante un trío con unos de sus amigos - que a su vez es muy buen amigo mio - ella alegremente jugó con nuestras pollas cogiéndolas con las manos y frotándolas entre ellas. Realmente se tomó su tiempo haciéndolo y disfrutando frotando nuestros capullos e incluso nuestras aberturas. Incluso chupó ambas pollas y, tan extraño como parece, mi mente rechazaba esta acción, pero después de unos minutos, realmente me calenté.

¡Nuestras dos pollas en contacto físico la una con la otra en las manos de mi mujer es supererótico! Sobra todp, nuestras dos pollas juntas mientras se empapan en su saliva es incluso más caliente.

Nunca volví al tema del frot pero esto cambió todo. ¿Debería probar algunas de tus aventuras de frot?

NOTA: La palabra frot no existe en inglés, pero parece que significa frotar.

jueves, 26 de mayo de 2016

La hija del pintor

Enlace.

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The Painters Daughters (Las hijas del pintor)


Chapter 1 - Capítulo 1

"Si tienes algún problema, Tom, ponte en contacto conmigo" dijo mi esposa al tiempo que me besaba y me decía adios en la sala de salidas del aeropuerto.

"Tan solo coge el avión, Margo," La reprendí, "Soy un chico grande, lo manejaré todo bien,"

Le dije adios agitando la mano cuando ella subía por las escalerillas del avión. Era sábado y ella se iba a ayudar a su hermana, Pat,  con su nuevo niño durante dos semanas.

Habían tres cosas buenas sobre su viaje. Primero, tenía planedo encerrarme en cas para trabajar en el programa que quería acabar. Segundo, el pintor que habíamos contratado, el marido de la mejor amiga de mi mujer en la oficina, pintaría toda la casa mientras nosotros dos no estorbaríamos. En tercer lugar, organizaría mi colección de revistas especiales.

Mi mujer y yo siempre hemos tenido una vida sexual sana, y yo ya estaba caliente antes de que el avión despegara. Me paré en el kiosko y compré un ejemplar de la revista Penthouse. Margo sabe que leo este tipo de revistas pero prefiere no darse por enterada. No las quiere ni ver, y tampoco quiere hablar de ellas. Así que, como muchos hombres, tengo mi pequeño rincón escondido y tengo que ser discreto cuando las leo.

Ahora tenía dos semanas enteras para leerlas a mi entero placer. Ojeé la revista mientras caminaba hacia el parking y me di cuenta de que la revista llevaba dos artículos sobre dos de mis temas favoritos: los hombres que se visten de mujeres y la dominación femenina.

Aunque nunca había pensado en intentar ninguno de estos dos temas personalmente, la idea de un hombre vistiéndose de mujer era algo que tenía un enorme misterio para mi. Nunca jugué con la ropa de mi Margo porque temía que me pillara in fraganti. Sus zapatos eran otra cosa. Normalmente los tenía desparramados por el suelo. Era muy poco probable que se diera cuenta de que no estaban en su lugar. Además, era menos probable que tuviera un "accidente" llevando sus zapatos.

No había nada misterioso en la dominación femenina de la que era un adicto. No podía dejar pasar una revista que tenía historias sobre el tema. Malgasté litros de semen en el retrete mientras leía este tipo de historias. ¡Si tuviera el coraje de hablar con Margo sobre el tema!

Esta era la parte más dura. Sabía que Margot me amaba por mi auto confianza y por mi apariencia de macho. No sé que pensaría si le dijera que quiero ser dominado. "¡Mierda!," me dije. "La mitad de las cartas están fabricadas y la otra mitad estaba exagerada. Nada que le pase a la gente normal".

Sin embargo, ¡habían algunas fotos hermosas! ¡Podría pasar horas mirándolas!  Mi polla se puso dura. Como me gustaría vestirme con una ropa similar a la de las fotos. Nunca le puse los cuernos a Margo, pero un hombre puede tener sus fantasias, ¿no? La amaba, pero Margo ya no me excitaba como hacían esas modelos.

Sabía que podían pasar se manas antes de que pudiera tener sexo con Margo otra vez. Oh, bien, sabía que siempre estaban "Rosy Palm y sus cinco hermanas,"  pensé. Al menos Margo no empacó todos sus zapatos. Yo la animé a comprar esos hermosos zapatos con tacones altos porque le sentaban muy bien. Ella no sabía que mi aprecio por sus zapatos era mucho más profundo que eso.

Yo tenía una erección que me duró hasta que pude duchar una hora y media más tarde.

 -=o=-

El pintor llegó puntual el lunes y empezó a preparar toda su parafernalia necesaria para su trabajo. Le animé a que tomara cuanta soda y té frio necesitara tomándolo de la nevera y volví a mi estudio.

A mitad tarde el pintor vino a  i estudio y me dijo: "Lo siento, Mr. Greer, pero no me siento bien. No quiero hacerlo pero tengo que dejar mi trabajo por el resto del día. Tengo un tremendo dolor de cabeza y creo que me voy a perder la cena".

Se marchó corriendo. Bueno, no importaba, tenía dos semanas casi enteras para terminar su trabajo.

-=o=-

El timbre de la puerta me despertó al día siguiente a las ocho. Me puse la bata, me froté los ojos y fuí a abrir la puerta. Abrí los ojos bien abiertos cuando ví a una chica. Aparentaba los 18 años. Su cara tenía una bonita apariencia y me miró con sus ojos verdes. Tenía unas mejillas sonrosadas y su pelo rojo se escondía bajo una gorra de beisbol. Llevaba puesto una blusa sin mangas que se ponía por arriba, unos shorts rosas y unas zapatillas de tenis. La camiseta revelaba una figura estupenda y los shorts marcaban unas caderas y un culo excitantes.

La miré con una expresión en blanco.

Finalmente ella rompió el pesado silencio: "Hola, soy Linda, la hija de Bob."

"¿Quién mierda es Bob?" mi dormida mente me preguntaba.

"Bob -- el pintor -- el hombre que se puso enfermo ayer? Tiene gripe."

"Oh, seguro!" Dije, comprendiendo repentinamente." ¿Qué puedo hacer por ti?"

"Es al revés. Lo que importa es lo que puedo hacer por tí. Estoy aquí para hacer lo que mi padre empezó ayer."

"¿Tú?" pregunté, "¡Sólo eres una chica!"

Fue la afirmación equivocada y me di cuenta tan pronto acabé de decirlo. Enrojeció de ira. "Mo me jodas," dijo con firmeza, "He ayudado a mi padres desde que tenía trece años y te aseguro que sé lo que hago. Puedo pintar tan bien como cualquier hombre. Este contrato es importante para nosotros pues necesitamos el dinero para pagar una deuda, así que voy a terminarlo".

"Pero yo contraté a tu padre," Me quejé.

"Error" me contestó todavía airada, "Contrataste a la empresa. Lee la letra pequeña. Tanto mi padre como yo trabajamos para la empresa. ¿Voy a estar toda la mañana aquí parada o me vas a dejar entrar?"

No esperó una respuesta y entró empujándome a un lado. No era más que una chiquilla pero enseguida me atrajo su firmeza y decisión.

Dio una vuelta por toda la casa mirando todo lo que había que hacer y volvió a la camioneta en la que había venido y bajó todo lo que necesitaba. Se encerró en el cuarto de baño y salió con una camiseta sin mangas de un tamaño mayor al suyo, y un par de botas. Ambos estaban manchados de pintura pero llevaba puestos los shorts amarillos con que vino.

 No tenía humor para discutir con ella, así que la dejé trabajar. Fue muy difícil concentrarme en la preparación del desayuno y, viéndola como se estiraba y balanceaba en el andamio me calentó. Había cierta gracia en sus movimientos que me seducían. Miré ansiosamente las visiones que me daba de su trasero cuando la camiseta se separaba de su cuerpo. Más de una vez me pilló mirándola embobado. More than once, she caught me staring at her. Estaba fascinado con sus gráciles movimioentos. Por último se volvió hacia mi y me espetó a la cara: "¡Qué pasa!"

Me sacó bruscamente de mi ensueño y me dio vergüenza. "Nada", contesté.

"Mejor así," respondió. Volví a mi despacho para sacarla de mi vista pero no puede sacarla de mi mente.

Al mediodía, fui a la cocina para prepararme el el almuerzo, y entonces la vi tomando un sandwich en mi patio cubierto. Me sonrió y yo agité la mano en respuesta, pero no intercambiamos palabra alguna. A las 5 oi su voz que venía del hall. "Me voy, Mr. Greer." Ni siquiera oi el motor del coche.

Después de cenar, cuando me dirigía al cuarto de lavar la ropa, al pasar por el baño vi, a través de la puerta abierta que Linda se había dejado las luces encendidas. Al apagarlas vi sus ropa en el baño. En apariencia no se había cambiado antes de irse.

El pullover colgaba del gancho detrás de la puerta, junto a un sujetador y a un par de bragas. El sujetador era de tipo atlético y las bragas de algodón. Mi mujer tenía ropa interior mucho m´pas bonita en su armario. La ropa interior de Linda no me parecía muy atractiva.

Sin embargo, las zapatillas eran muy atractivas. Mi esposa tenía un par de Reeboks que llevaba a las clases de aerobics, pero excepto por los cordones rosa, se parecpian mucho a las mías. Pero las Keds de Linda eran completamente femeninas. Los hombres no llevabamos esa clase de zapatillas. Por alguna estraña rzón, las zapatillas me pusieron cachondo. Las agarré, las puse contra mi pecho y las acaricié.

Las imagen de Linda en la puerta principal me vino a la mente. Recordaba sus pechos pequeños pero bien formados y esas nalgas enmarcadas en sus shorts amarillos. Mis pensamientos continuaron bajando por su cuerpo hasta llegar a las zapatillas. Pensé en sus pequeños pies encerrados en sus zapatillas. Casi sin pensarlo, cogí una de sus zapatilllas y me la acerqué a la cara y las olisqueé.

Tenían un olor a sudor pero que aún así era dulce. Acerqué la nariz a la apertura de las zapatillas y aspiré profundamente. El olor era acre y agudo, pero algo en mi mente me decía que el adjetivo correcto para esa esencia que asaltaba mis sentidos era "femenino".

No había tenido sexo desde antes de que mi esposa se fuera, como media semana antes. Ya era el momento y mi cuerpo me avisaba. Mi polla se agrandó y se puso dura. Puse las zapatillas en el tocador, me bajé los pantalones, levanté la tapa del inodoro, me arrodillé delante de mismo, cogí las zapatillas otra vez, las acerqué a mi cara y me masturbé. Me perdí en la sensación que me producía el olor de sus pies. Cuando me corrí derramé una gran cantidad de semen en la taza del inodoro.

Me sentía extraño. Nunca pensé que unas vulgares zapatillas me pondrían de esa manera . Mi mujer me había masturbado mientras besaba sus zapatos de tacón alto, pero nunca pensé que unas zapatillas vulagres me pondrían cachondo. Lo que lo hacía mejor es que esas zapatillas habían sido llevadas por los pies de una chica desconocida, lo que le añadió un poco de malicia al tema.

Puse las zapatillas en la pileta y limpié el desastre que había hecho.

CONTINUARÁ

lunes, 23 de mayo de 2016

Control de castidad

Me gusta mucho este blog, Control de Castidad.  Es muy bueno. Copio unos enlaces de un tema que siempre me ha gustado, las tareas domésticas.

Las buenas esposas no hacen el trabajo doméstico.

1.-Capítulo 1: Introducción.

2.- Capítulo 2.

3.- Capítulo 3: la energía erótica.

4.- Capítulo 4.

5.-   Capítulo 5.1.

6.- Capítulo 5.2.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Reoccurring fantasy

I keep having the same fantasy over and over. It goes like this: I get a text out if the blue from my ex. She wants to meet up for a coffee. I meet her at Starbucks and we sit down at a table. She gets straight to it and says “I want to see you do something for me”.

I reply cautiously “okay?”

She then pulls out a used, very full condom. She says “eat this”. It’s obviously her new boyfriend’s cum in that condom. She repeats herself but adds “right here, right now”.

I pick up the condom and pour the cum into my mouth. It doesn’t taste good. I look at her and realise she has been filming me on her phone the whole time and is finding it hard to hold back the laughter.

She then go in her bag and pulls out a few more condoms and drops them on the table, says “I want you to send me videos of you eating these too or this video goes straight online. Welcome to your new life” and with that, she gets up and walks out.

I scramble to hide all the full condoms but people have already seen.

A few days later, I get a package in the post. Yep, it’s a load more condoms. Some of them look pretty old. I think she has saved them for when she knew she would have me in this position.

I think this turns me on so much because my ex is actually kind of brutal and I feel like she might actually do this. I almost feel like I want it to happen! Well until I cum and I feel so humiliated even thinking about it.

Traducción;
Ultimamente tengo una fantasía recurrente. Recibí un mensaje de texto de mi exmujer. Quería una reunión para tomar un café.Nos reunimos en Starbucks y nos sentamos en una mesa. Fue directa al grano: "Quiero que hagas algo para mi."

Contesté con precuasión: "¿De qué se trata?"

Ella sacó y puso encima de la mesa y condón lleno de semen. Entonces dijo: "Cómetelo todo". Obviamente estaba lleno del semen de su nuevo novio. Repitió de nuevo la orden pero añadió: "Hazlo aquí y ahora mismo."

Cogí el condón de la mesa y puse el semen en mi boca. No tenía buen sabor. Le miré y me di cuenta que ella me había estado grabando con el móvil todo el tiempo y apenas podía contener la risa.

Entonces hurgó en su bolso y sacó unos pocos condones más y los puso en la mesa. "Quiero que me mandes videos en los que se te vea comiendo el contenido de estos condones. Bienvenido a tu nueva vida."

Me di prisa en guardar los condones pero mucha gente ya los había visto.

Unos pocos días después recibí un paquete en correos. Si, estaba lleno de condones. Algunos de ellos parecían bastante viejos. Pienso que los había guardado hasta que llegara el caso.

Creo que me pone cachondo porque mi ex es bastante brutal y siento como si ella estuviera en su derecho de hacerlo. Siento casi como que yo deseaba que algo así pasara. Bueno, me corro y me siento tan humillado como para pensar sobre ello.

lunes, 4 de mayo de 2015

Desencadene una tormenta

Estaba duchándome en el cuarto de baño cuando al salir de la ducha y estar secándome con la toalla entró mi mujer Sara para hacer pis en el inodoro. Acabé de secarme y se me ocurrió una idea peregrina que fue la que desencadenó todo lo demás. Bueno, el acto que hice logró que la actitud de mi esposa hacia mi cambiase de repente.

Cuando mi mujer se estaba levantando del inodoro, le hice un gesto con la palma de una mano extendida hacia ella en señal de stop, me arrodille delante de ella y le chupé el coño. Lo había hecho muchas veces, pero era la primera vez que lo hacía después de que ella hiciera pis. Por supuesto tenía un sabor un poco agrio, pues los pelitos estaban húmedos. Sara, se quedó muy sorprendida, pero no dijo ni una sola palabra. Salí del baño y me vestí en el dormitorio mientras Sara hacía la cena. Puse la mesa y cenamos, pero durante la cena no hablamos sobre lo que había pasado.

Al día siguiente, cuando me duché, al poco tiempo entró Sara para hacer pis nuevamente. ¡Vaya coincidencia! Pero esta vez, que por supuesto fue intencionada, entró demasiado pronto, así que tuvo que esperar hasta que acabase de ducharme. Yo me demoré en la ducha unos pocos minutos más de lo normal mientras ella esperaba sentada en el inodoro sin hacer nada. Salí de la ducha y me sequé el cuerpo lentamente mientras la miraba directamente a los ojos. La tensión eectrizaba el aire. Después repetí la lamida de coño. Ninguno de los dos dijo nada, ni durante ni después.

Al tercer día, antes de la hora de la ducha, Sara se levantó de la butaca y dijo: "Me voy al baño. ¿Me quieres acompañar?" Su voz era sensual. Me levanté y fui tras ella al baño. Llevaba una minifalda, así que se bajó las bragas hasta los tobillos y se sentó en el inodoro. En pocos segundos oi el ruido del chorrito del pis al caer sobre el agua del inodoro. Cuando el ruido cesó, ella se levantó, yo me arrodillé y le lamí el coño. Después salimos sin decir nada. Tampoco comantamos nada durante aquel día.

Al día siguiente era sábado. Por deseo de ella pasamos el fin de semana en casa sin salir más que a correr un poco por el parque. En todas las ocasiones en que fue al baño ella me llamó para que fuera al baño con ella, excepto cuando iba al baño en mitad de la noche.

Pasamos la semana siguiente igual que la anterior. El sábado quiso que la acompañase de compras. En un comercio compró una jarra de plástico semitransparente con una tapa roja. Era exactamente igual a una que teníamos en casa pero esta última tenía la tapa verde. Me extrañó un poco porque nunca habíamos necesitado otra jarra.

Al llegar a casa, dijo que la compañase al baño. Se llevó la jarra recién comprada. Hizo pis pero una parte la hizo en la jarra, más o menos hasta completar una décima parte o quizás algo más del volumen de la jarra. El resto lo hizo en el inodoro. Después, como ya era costumbre, le lamí el coño. Por fin salimos del baño pero ella se llevó la jarra con ella. Completó el volumen de la jarra con agua hasta llenarla y la puso en la nevera.
"A partir de ahora tienes prohibido beber vino o cerveza. Sólo beberás el contenido de la jarra con tapa roja, nada más. Nunca beberás agua de la jarra con tapa verde"
"Y si no lo hago, ¿qué pasará?"
"Tendrás que buscarte otra chica."
Así de sencillo. Estaba en plan autoritario. Nada de pedir mi opinión o dejarme hablar. Si quieres aceptas; en caso contrario, largate de casa (el departamento donde vivíamos era de sus padres y no pagábamos alquiller alguno). Ella no dijo nada de eso, pero yo lo interpreté así enseguida. Económicamente no me convenía para nada la separación, pero tampoco me lo planteé. Me gustaba esta nueva Sara, autoritaria y controladora. No me había consultado nada, ni siquiera me había insinuado nada. Nunca habíamos hablado del tema del pis. Ella simplemente había tomado una decisión y la había llevado a cabo sin consultarme nada. No me entendía yo mismo pero me gustó lo que Sara había hecho. Parece que desperté una parte de la personalidad de ella que estaba muy escondida.

Al mediodía ella me dijo:

"A partir de ahora no te olvides nunca poner las dos jarras en la mesa: la de tapa verde para mi, la de tapa roja para ti. ¿Entendido?"
Contesté afirmativamente. El agua tenía un ligero sabor a pis, pero no muy fuerte. Me acostumbré a ello enseguida. Es más, durante los siguientes meses le recordé más de una vez a ella que no quedaba más "licor" en la jarra de tapa roja. En verano cambió de táctica. Recogía el pis en la jarra de tapa roja y con ella llenaba con su pis tres cubiteras rojas que compró para la ocasión. Después puso las cubiteras en el congelador. A partir de entonces mi jarra quedó fuera de la nevera y en las comidas yo llenaba la jarra roja con agua del tiempo y le ponía mucho "hielo". Ella tomaba agua con hielo de su jarra verde enfriada con cubitos de agua pura congelados en sus cubiteras verdes.

Sara se volvió más interesada en el sexo, y también más exigente. Hasta entonces follábamos dos o tres veces por semana. Desde entonces, me exigía más sexo semanal y, además, no se contentaba nunca con un "no", un "estoy cansado" o "tuve un mal día en la oficina". Cuando yo ponía reparos, se echaba encima de mi y ... podríamos decir que me violaba. Bueno, no era exactamente una violación porque yo, aunque me oponía, ante sus demandas, acababa colaborando pero con desgana. Un sábado por la niche me dijo:

"Si no me complaces en el sexo en todas las ocasiones, tendré que buscar fuera de casa lo que no encuentro dentro."

No quería dar mi opinión porque me parecía absurdo y pensé que nunca lo iba a hacer. Pero pronto me lo volvió a plantear. Ahora me lo tomé en serio, pues parecía decidida. No quería acostarse con otro a mis espaldas, sino delante de mi, literalmente. Y pronto encontró un candidato. Se llamaba Al y era compañero suyo de trabajo. Un sábado, sin adelantarme nada, me dijo:

"Vístete que vamos a salir fuera a cenar."
Pensé que sería una cena romántica para dos. No me gustaba mucho que ella hubiera decidido salir a cenar sin consultarme antes, pero lo acepté como parte integrante de la nueva Sara, más decidida y mandona que la antigua.

Al llegar al restaurante me encontré que nos estaba esperando un compañero de su oficina llamado Al. ¿Qué significaba aquella cita a tres? Para más asombro mío, ella le dio un beso en la boca al saludarlo. Me lo presentó. Los dos se pusieron a hablar animadamente de anécdotas de la oficina con los compañeros, tema que me dejó afuera de la conversación. Era obvio para los demás que en la mesa habían dos que hablaban animadamente y uno que miraba sin apenas abrir la boca. Me sentí como un estúpido. No sabía que hacer. De repente caí en la cuenta que la presencia de Al tenía que ver con su amenaza que si no la complacía en el sexo todas las veces que ella quería, se vería obligada a buscar fuera de casa lo que no encontraba nada. Entonces se me puso la cara roja, pero ninguno de los dos se dio cuenta.

Después de cenar, fuimos los tres a nuestra casa. Sara fue en el auto de Al. Nada más entrar en  la vivienda, Sara llevó a Al de la mano al sofá y empezaron a besarse. Después de un cuarto de hora besándose y tocándose, Sara cogió a Al de la mano y se lo llevó escaleras arriba. Yo tenía claro adonde iban. Me quedé como una media hora sin saber que hacer, hasta que decidí ir a la planta de arriba a ver que pasaba. Me descalcé para no hacer ruido y llegué hasta la puerta de la habitación. La puerta estaba entornada pero por totalmente cerrada. Pude ver a mi esposa Sara chupandole la polla a Al. No se dieron cuenta de mi presencia, así que decidí gravarles con el móvil. Mi polla estaba dura como una pedra, con una erección que no tenía desde que era adolescente. Cuando ya no pude más, bajé las escaeras y me fui al baño de la planta inferior para hacerme una paja.
Después subí las escaleras de nuevo. Ella estaba de espaldas a mi, encima de él y follándoselo. Podía ver su espalda, su culo, su hermosa cabellera, como su cuerpo subía y bajaba mientras su polla entraba y salía rítmicamente de su coño. No me pasaba desde la adolescencia, pero mi polla se puso dura otra vez. Bajé otra vez al baño.
¡Lástima no haberlo filmado!
Mi matrimonio se acabó convirtiendo en un tri-monio, en un matrimonio de tres. Al pasaba todos los fines de semana y todas las vacaciones con nosotros. Y en alguna ocasión, Sara le llamaba entre semana. Podríamos decir que me convertí en un amante suplente, en un amante sustituto, en el reemplazante del amante principal.

Sara pronto se dio cuenta de que yo los espiaba, así como que los grababa y veía las grabaciones en privado. Me dejó seguir espiándoles y grabándoles por la puerta entornada, pero después los tres veíamos los videos juntos.

Ahora follaba menos con Sara pero me masturbaba, cosa que antes no hacía nunca. Pero, aunque parezca raro, soy más feliz que antes.